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Managua, 27/05/2012 8:18 AM
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Paulatinamente, el Ejército mexicano se ha visto involucrado en tareas relacionadas con el combate al narcotráfico ante la creciente ola de violencia de los cárteles de la droga. (LA PRENSA/ ARCHIVO/ AFP /CECILIA DEL OLMO)
Iglesia mexicana le pide protección al Gobierno
Teme ataques del narcotráfico a los sacerdotes que denuncian andanzasde cabecillas por todo el país
En los últimos dos años han sidoasesinados tres párrocos y 700 hanabandonado capillas por amenazas
MÉXICO /AFP y AP
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Cae otro capo

Un presunto operador del Cártel de Tijuana fue detenido junto con seis presuntos cómplices en la frontera mexicana con Estados Unidos.

Isaac Manuel Godoy Castro, alias “Dany” o “Martín”, es señalado como el líder de una célula bajo las órdenes directas de uno de los nuevos líderes del Cártel de Tijuana, identificado como Fernando Sánchez Arellano, “El Ingeniero”, informó en un comunicado la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena).

Godoy, presentado el jueves ante los medios junto con los seis presuntos integrantes de su célula, figura en la base de datos de la agencia antidrogas estadounidense DEA como uno de los nuevos rostros del Cártel de Tijuana, también conocido como de los hermanos Arellano Félix, señaló la Sedena.

La Iglesia católica de México reclamó al Gobierno protección para sus sacerdotes luego que un prelado difundió el nombre de una localidad donde supuestamente vive el prófugo Joaquín “El Chapo” Guzmán, el narcotraficante más buscado del país.

“En varias partes del país (los sacerdotes) han sido intimidados o amenazados, en relación a la creciente ola de violencia que, desde hace varios años viene cobrando innumerables vidas”, indicó un documento de la Arquidiócesis de México, difundido ayer.

La cúpula católica de México, el segundo país con más fieles de esa religión en el mundo detrás de Brasil, sostuvo que el arzobispo de Durango, Héctor González, identificó el sitio donde viviría “El Chapo” Guzmán “pensando en la seguridad de los sacerdotes”.

González dijo el viernes pasado que “más adelante de Guanacevi (Durango), por ahí vive “El Chapo”, todos lo sabemos, menos la autoridad”.

Guzmán, líder del poderoso cártel de Sinaloa y fugado de una cárcel de máxima seguridad en 2001, es considerado uno de los multimillonarios del mundo por la revista Forbes, que estimó su fortuna en mil millones de dólares.

Además integra una lista junto a cabecillas de otras organizaciones criminales, por los que el Gobierno mexicano ofrece una recompensa de unos dos millones de dólares por datos sobre su paradero.

De su lado, la Procuraduría General de la República, a través de su delegado en Durango, Francisco Cabrera Oliver, dijo no tener ningún indicio de la presencia del narcotraficante en ese estado.

Tras la denuncia del obispo, dos militares aparecieron asesinados el miércoles en Durango y junto a sus cadáveres se encontraron mensajes con la leyenda “con ‘El Chapo’ no van a poder gobiernos ni curas”, según la prensa.

“Nos preocupa la seguridad de nuestros obispos, sacerdotes y fieles, pero es obligación de la Iglesia alzar la voz contra aquellos criminales que dañan la sociedad, aunque sacerdotes y militares pongan en riesgo su vida en medio de la impunidad”, dice el documento Narcotraficantes, en la puerta del infierno.

Unos 36,000 militares participan de una ofensiva contra los cárteles de la droga, cuyas disputas por el control del mercado local y el trasiego hacia Estados Unidos han dejado más de 7,300 muertos desde el 2008.

VARIOS SACERDOTES ASESINADOS

La declaración asegura luego que “si es preciso que los ministros de la Iglesia derramen su sangre para proteger a los fieles que Dios le ha encomendado, no dudarán en hacerlo”.

En México tres sacerdotes han sido asesinados en 2007, según el portal católico El Observador.

En tanto, unos 300 curas han abandonado sus iglesias a raíz de amenazas, de acuerdo con el senador Fernando Castro Trenti, del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Un alto dignatario, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Carlos Aguilar Retes, admitió hace un año que los narcotraficantes son muy generosos con los pueblos en los que actúan y que incluso algunas veces “construyen” alguna capilla.

“El dinero que obtiene el narcotráfico es dinero sucio que de ningún modo se ‘purifica’ con actos piadosos”, respondió, de su lado, el arzobispado mexicano, la máxima instancia de la Iglesia católica.

Las declaraciones de Aguilar Retes renovaron dudas sobre una presunta relación de representantes de la iglesia mexicana con capos de la droga, que surgieron en 1993.

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