Pecador “a medias”
Ya que el presidente paraguayo Fernando Lugo decidió romper con bastante largueza los votos de castidad que le exige la Iglesia católica a sus sacerdotes, pues también hubiese desobedecido otras prohibiciones, como el uso del condón y otros métodos anticonceptivos, por ejemplo, para no andar dejando tantos hijos regados por ahí como los que ahora le están apareciendo. Diablo completo, y no a medias hubiese sido mejor.
Viveza
De acuerdo a las últimas informaciones periodísticas, he descubierto un método efectivo para desentrañar la confusión Estado-partido que hay en Albanisa. ¿Dónde comienza y dónde termina el Estado? ¿Dónde el negocio privado? Es muy fácil. El Estado aparece donde hay inversión y gastos, y termina donde hay pérdidas, cesiones y donaciones. En cambio, Albanisa se vuelve privada cuando hay ganancias o se “busca” un tercero para entregarle algo en cesión o donación. Puras pérdidas por un lado y puras ganancias por el otro. ¡Así es lindo hacer negocios!
Ni lo uno ni lo otro
Encuentro bastante tonta esa discusión sobre si un régimen parlamentario es mejor que uno presidencial y viceversa. Que si uno representa mejor la voluntad popular que la otra... Ningún régimen sirve, o mejor dicho, ningún régimen va a cambiar nada, si los votos se siguen contando de la forma que se contaron en noviembre pasado. De qué voluntad popular hablamos, si al Consejo Supremo Electoral le importa un pepino los votos de los ciudadanos y decide quién gana y quién pierde según sus propias conveniencias.
Correveidile
¿Cuál era el propósito del presidente Ortega en esta visita a Cuba? ¿Qué razón de Estado movió sus pies hasta ahí? Ninguna. Simplemente cumplía un papel, triste por cierto, de correveidile. Llego a informar personalmente a Fidel Castro del intríngulis de la Cumbre de Las Américas, igual que hace unos pocos días, antes de la Cumbre, llegó a mostrarle el borrador de la declaración. O sea, llevar “chismes gruesos”.
Pandilla internacional
Daniel Ortega está convencido que pertenece a una pandilla internacional que busca transformar el mundo en que vivimos. En esa misión que lo inspira, la Presidencia de la República de Nicaragua sólo le da el estatus que necesita para andar de cumbre en cumbre, pero evidentemente nunca se ha propuesto representar los intereses particulares de Nicaragua en esos eventos internacionales.
Candil de la calle
Tan “candil de la calle oscuridad de su casa” es que cuando ha decidido dar una entrevista, busca los países donde puede ganar méritos en esa pandilla que cree pertenecer. Uno puede hasta entenderle que no quiera contestar las preguntas que quiera hacerle “la derecha mediática, representante de la oligarquía y el imperio”, pero es difícil explicarse porque no habla siquiera con los medios oficialistas nacionales que serian incapaces de hacerle preguntas que lo incomoden, esas preguntas que no puede contestar.
Monopartidismo
Dice el presidente Ortega en la entrevista, o disertación, que dio ayer en Cuba, que la verdadera democracia está en el monopartidismo. Mmm... mala tos le siento al gato. En Cuba, donde sólo hay un partido, dice, hay más democracia que en países como Nicaragua, donde hay varios, porque según él “el pluripartidismo divide a la sociedad”. ¡Qué bárbaro! Tan descabellado es la propuesta, que ni siquiera se detiene a pensar que ese solo partido que quiere podría ser en Nicaragua otro distinto al Frente Sandinista. ¿Consideraría Ortega una mejor democracia la nicaragüense si sólo pudiéramos escoger nuestras autoridades entre militantes del PLC o el Partido Conservador, por ejemplo?