Unos seis médicos especialistas jefes de área del Hospital Antonio Lenín Fonseca (HALF) han sido depuestos de sus cargos en los últimos seis meses, para ubicar a médicos especialistas recién egresados afines al partido de Gobierno o miembros de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC), de acuerdo a denuncias de los sindicatos independientes.
“Son medidas que tienen que ver con lineamientos políticos para poner a sus militantes en los puestos, y son personas que no están debidamente preparadas e insisto que todo es por lineamientos políticos para mantener firmes sus estructuras y presionar al extremo que se vuelve un terrorismo institucional”, denunció la doctora Marianela Escoto López, del Sindicato de Médicos del HALF.
Las áreas de Otorrino, Urología, Sala de Operaciones, Ortopedia, Medicina Interna y Cirugía General son donde se han depuesto a los médicos especialistas para colocar a “jóvenes recién egresados” que presuntamente “carecen de la experiencia médica para atender a la población y ejercer la docencia”.
Escoto expresó que los médicos que han sido depuestos de sus cargos siguen laborando en el HALF, pero con menos horas y devengando un salario mucho menor que “un grupo” reducido (23 médicos) que se acopló al nuevo plan salarial, que tiene como objetivo “ejercer presión entre los médicos de mayor experiencia para que renuncien”.
Entre los médicos removidos de sus cargos se encuentran el doctor Hugo Hocking, el doctor Francisco Hernández, la doctora Jessenia Vado, el doctor Ángel Carmona, la doctora Lucy Villagra y el doctor Benjamín Urizar, quienes presuntamente, a pesar de tener más de 20 años de experiencia, están devengando 10 mil córdobas; mientras los aliados al partido de Gobierno fueron incluidos en el plan de pago de 1,120 dólares mensuales.
MISMOS MÉDICOS
Por su parte, el doctor Melvin Agurcia Perrott, director del Lenín Fonseca, expresó que el cambio se debe a un proceso de organización y no responde a lineamientos políticos, sino a un nuevo plan de trabajo de ocho horas que los jefes anteriores no aceptaron.
“No es lógico que un médico trabaje cuatro horas y que sea el jefe de uno de ocho horas. Entonces a algunos (médicos) les propusimos trabajar ocho horas y ellos no quisieron, y les dijimos que era necesario, pero no quisieron; entonces depusieron su jefatura”, indicó Agurcia, y agregó que los nuevos jefes tienen experiencia.