¿Qué pasó?
¿Qué le pasó al procurador Hernán Estrada? Desde el primer momento lució exagerado. Habló de intento de “asesinato atroz” contra él, de parte de sicarios que llegaron a buscarlo alentados por los discursos de los obispos, y en una peripatética actuación, desempolvó el discurso épico de tiempos más violentos y dijo estar dispuesto a morir por los altos propósitos que inspiran su vida; habló de la mística sandinista y la disposición al sacrificio. Cuánto heroísmo derrochó Estrada frente al micrófono. Lo único que no cuadraba era el chollón en su cuello y un solitario casquillo de bala en la escena del crimen.
Fantasías
Hasta hace algunos meses, Estrada parecía uno de los funcionarios más serios del gabinete. La antítesis del procurador Omar Cabezas, por ejemplo. Pero con aquella frase de que Ortega era capaz de “no dejar piedra sobre piedra” si se lo proponía, el hombre reveló su faceta de fantaseador. Prácticamente comparó a Daniel Ortega, su jefe, con Atila, y ahora con su percance ha armado un complot en el que participarían la Iglesia católica, los medios de comunicación, la “derecha recalcitrante”, y, por supuesto “el Imperio”. Y parecía un hombre serio.
Página heroica
Yo no sé si el procurador Estrada alguna vez combatió con armas en la mano, pero si al final la Policía confirma que el chollón del cuello es una más de las estadísticas que graban los miles de raterillos que pululan en la capital, sólo me quedaría pensar que la trama que tan rápidamente armó se origina en la necesidad de tener su propia página de peligro y heroísmo. Para tener algo que contar, pues.
Reflexión
Por favor, no me mal entiendan. No me quiero reír del procurador Estrada, que merece mis respetos y solidaridad, y mucho menos del hecho, que sea lo que sea, debe llevarnos a la reflexión. Si de verdad fue un atentado contra su vida, estaríamos entrando a un nivel de violencia que desde hace mucho tiempo no se ve en Nicaragua, y si fue víctima de un revienta-cadenas, hombré, hasta dónde está llegando la cosa que ya ni los ministros se salvan. Mi crítica, más bien está dirigida al hecho de exagerar las cosas buscando un protagonismo que no tuvo y aprovechando para sacar ganancias políticas con el asunto.
Mercado
Miren lo que está pasando con la llamada oposición política. Todo mundo está colocándose en los lugares más visibles del escaparate para conseguir mejor precio cuando comiencen las negociaciones electorales. Los partidos se dividen y subdividen en grupos y subgrupos, a veces hasta de una persona, más de alguno ya se hace llamar “candidato presidencial” con rótulo de “se vende” al cuello y los partidos se inventan estructuras que no tienen para buscar cómo dar gato por libre cuando comience la subasta. ¡Se venden partidos, candidatos, diputaciones… todo baratito por cierre de inventarios!
Analistas
Es risible… a veces veo algunos programas de televisión donde se reúnen “analistas de medios”, de uno y otro lado de la cancha, y de repente los oigo hablando con tanta propiedad de cómo se hace este periódico, que hasta a mí que estoy aquí y nunca he visto nada de lo que dicen casi me convencen. ¿Cómo es que nunca he visto esas reuniones donde se decide “destruir” a una persona u organizar una campaña contra el Gobierno? ¿Dónde diablos estoy yo que nunca he sido invitado a las reuniones con el asesor de la embajada gringa que viene a dictarnos los titulares a los editores? Analistas… ¡qué bárbaros!