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Managua, 27/05/2012 8:11 AM
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“Actitud lógica de la Iglesia”
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La posición de LA PRENSA en defensa de la Iglesia Católica de Nicaragua y sus obispos y sacerdotes que abogan por los intereses del pueblo, hablan por los que no tienen voz, claman al cielo ante las injusticias en la Tierra, y defienden la sagrada causa de la libertad, la democracia y los derechos humanos, fue establecida por el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, hace ya más de medio siglo.

“La actitud de la Iglesia, en defensa de sus más caros principios, debe de ser aplaudida por todos los nicaragüenses. Hay que estimular a estos sacerdotes y prelados honrados que no tienen temor de ejercer plenamente su ministerio, aun en la parte que hiere los intereses del poder egoísta; hay que manifestarles simpatía y agradecimiento, porque están levantando dentro de la Iglesia Católica de Nicaragua voces firmes que desenmascaran a quienes tratan de ponerla a bailar en la defensa de un gobierno sin base popular, haciéndola aparecer como apoyo de la ilegitimidad, del desorden y del atropello a los derechos humanos”.

Eso escribió el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en el editorial de LA PRENSA del sábado 17 de mayo de 1958 titulado: “Actitud lógica de la Iglesia”. Y aquella toma de posición calza perfectamente en la situación actual de Nicaragua, cuando obispos y sacerdotes católicos son atacados por representantes del poder egoísta porque elevan su voz profética contra la injusticia, porque condenan el fraude electoral, porque denuncian la violación de los derechos humanos y la ilegitimidad moral de un poder político que llega al extremo de manipular los símbolos cristianos para aparentar un apoyo religioso que está muy lejos de tener; y porque alertan —los obispos— ante la posibilidad de que resurjan en el país situaciones de violencia armada, causada por el incremento desmedido de las injusticias y por el cierre de los caminos para la solución pacífica, cívica y democrática de los problemas sociales y nacionales.

En realidad, además de insolente e injusta ha sido agresiva la acusación que el Procurador del gobierno del presidente Daniel Ortega, doctor Hernán Estrada, hiciera contra los medios de comunicación independientes y en particular contra los obispos católicos, los que según el funcionario hacen llamados a la violencia y por eso él sufrió el Lunes Santo un supuesto atentado contra su vida. “Concluye un episodio que yo (...) tengo que atribuirlo a algunos llamados a la violencia que sectores religiosos y algunos medios de comunicación, que de forma irresponsable han estado haciendo apología o haciendo llamados a la violencia directa, o indirecta o encubierta”, aseguró el procurador Estrada, rencoroso y amenazante, en una conferencia de prensa que ofreció el lunes 6 de abril en compañía de la jefa de la Policía Nacional, Primera Comisionada Aminta Granera. La jefa policial, en cambio, de manera responsable guardó distancia de las declaraciones del irreflexivo Procurador, diciendo que “si no conocemos en este momento ni quien fue, ni por qué razón fue, no podemos afirmar las razones que motivaron este hecho”.

Es obvio que el procurador Estrada, en su alusión a los “sectores religiosos” se refería a los obispos católicos que días antes dieron a conocer que tenían información sobre la existencia de grupos armados con objetivos políticos, en las montañas del norte de Nicaragua. Pero dar a conocer tal información, que ha sido proporcionada a los obispos por laicos católicos que viven o misionan en esas montañas, no significa instigar la violencia, y menos de parte de una Iglesia Católica que como muy bien lo ha demostrado siempre, es la primera que quiere la paz. En todo caso, como dijo monseñor Abelardo Mata el mismo Lunes Santo, en reacción a las irresponsables aseveraciones del procurador Estrada, “¿por qué no se proponen mejor investigar?, ir al campo y bajar más a los hechos”. ¿O es que —agregamos nosotros—, están inventando pretextos para justificar acciones represivas contra la Iglesia Católica y los medios de comunicación independientes?

Cabe destacar, sin embargo, que la reacción del pueblo ha sido de justo rechazo y condena a las peligrosas acusaciones del procurador del Gobierno de Daniel Ortega, y en defensa de los obispos de la Iglesia Católica, una Iglesia que, como dijera también el doctor Chamorro Cardenal, ejercita su propia libertad, se enfrenta a la injusticia y a la mentira, en tanto que el Estado va por otro camino...

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