Una vez más un oficial de la Policía llevó el luto a una familia. A eso de las 6:30 p.m. del lunes, doña Enriqueta Sevilla llamó a la subestación policial de Villa Venezuela y pidió que llegaran porque su hijo José Candelario Lazo Sevilla, de 33 años, andaba tomado de licor y no quería que hiciera alborotos.
“Los llamé para que se lo llevaran y rindiera una fianza para que no molestara por el guaro, no para que me lo mataran”, dijo entre sollozos doña Enriqueta.
Veinte minutos después de la llamada llegó una patrulla con 10 oficiales que ordenaron a todos salir de la casa y pasaron directo al cuarto de Lazo, ubicado en el segundo piso de la vivienda.
Según una testigo, cuando Lazo se opuso al arresto, la única mujer policía que participó del operativo llamó por radio y pidió refuerzos.
De inmediato dos policías más llegaron con AK. Lazo seguía dentro del cuarto y andaba un desarmador en las manos, les gritaba: “Si son hombres, vengan por mí, ustedes son la ley, son los que andan armados”.
LES PIDIÓ QUE LO DEJARAN
Abajo, la mamá de Lazo les pedía a los oficiales que no golpearan a su hijo. “Les dije que mejor lo dejaran ahí, que no le dispararan, que mejor ya no se lo llevaran”, afirmó la señora.
Uno de los oficiales identificado sólo con el chip número 7667, no atendió al llamado de la señora y disparó con su AK dos veces. Las balas atravesaron la puerta y dejaron a Lazo tendido sobre un charco de sangre.
HEMORRAGIA MASIVA
El dictamen del Instituto de Medicina Legal dice que Lazo murió por hemorragia masiva abdominal, pues una de las balas atravesó una arteria y le perforó el hígado. El otro impacto fue directo al pulmón.
“Cuando subí mi hijo todavía estaba vivo, lleno de sangre y pegado en la puerta de su cuarto, a como pude lo arrastré y pedí ayuda para llevarlo al hospital, pero ya era tarde, me lo habían matado”, agregó doña Enriqueta.
Los familiares de Lazo denunciaron que después de los disparos el oficial responsable salió huyendo y los que quedaron en el lugar le quitaron un arma que doña Enriqueta tenía y se la pusieron en las manos a su hijo para decir que éste los estaba amenazando.
“Pero eso es mentira, mi mamá de los nervios sacó esa pistola, mi hermana se la quitó y después la Policía se la arrebató a mi hermana y se la puso a él”, aseveró Meylin Lazo, hermana del fallecido.
INVESTIGAN HECHO
Es visible que los impactos de AK se hicieron desde afuera y atravesaron la puerta. Entonces ¿de qué se defendían los oficiales? ¿qué podía hacer un borracho armado con un desarmador en la mano?
La comisionada mayor Vilma Reyes, jefa de Relaciones Públicas, aseguró que el lamentable hecho ya está siendo investigado.
“Es un homicidio y está siendo investigado por la vía penal como manda la ley y el oficial está suspendido e investigado por la Dirección de Asuntos Internos de la Nacional, nosotros vamos actuar con la ley”, afirmó.