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Managua, 27/05/2012 8:06 AM
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Los concejales orteguistas pusieron a andar su aplanadora para asegurarse de que la oposición no obtuviera ni un solo cargo en el Irtramma, argumentando razones de género. (LA PRENSA/L. Gutiérrez.)
Orteguistas copan el Irtramma
Aplanadora “rosa” no dejó espacio para que la oposición tuviera ni un puesto en la directiva del transporte
Nadie sabrá si el FSLN gestiona bien o mal el transporte de Managua
Wilder Pérez R.
nacionales@laprensa.com.ni
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La unanimidad

Antes del pleito por la representación en el Irtramma, los concejales aprobaron de forma unánime cinco puntos.

El Concejo mandó a reducir la simplificación de trámites para matrículas de negocios y permisos de construcción en la Alcaldía. Esto significa que el papeleo se reducirá de 30 días a un día, y los de un día a horas.

Además, se aprobó que la solicitud de exención de impuestos para el Hospital Occidental sea revisada por la Comisión Social.

También se envió a la Comisión Económica la propuesta de Alexis Argüello de subir el canon de arriendo en Managua.

Hubo un llamado a que los concejales apoyaran económicamente a la Iglesia católica con motivo de Semana Santa, pero con lo del Irtramma nadie se acordó de eso al final.

La aplanadora orteguista del Concejo Municipal de la capital consumó anoche el dominio absoluto del Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma), en una sesión que mostró todos los errores de un cuerpo colegiado novato y parcializado.

La bancada del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) impuso como nuevos concejales miembros de la directiva del Irtramma a sus candidatas Reina Rueda, América Vidaurre y Teresa Lugo, en medio de ruegos, exigencias y lamentos de las bancadas de oposición Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y Bancada Contra la Corrupción, de tendencia conservadora.

La elección produjo todo tipo de reacción entre los tres bandos, incluyendo un señalamiento del concejal conservador Ricardo Osejo, quien tiró su fama de apacible para señalar al alcalde designado por el CSE, para Managua, Alexis Argüello, de ser solamente la cara pública de la Alcaldía, ya que quien firma los cheques y decide qué se hace es el secretario general Fidel Moreno.

Argüello reaccionó sereno al responder que “el que tiene la última palabra aquí es Alexis Argüello, el secretario es el ejecutor de la Alcaldía, tengo compañerismo con él, confío en él y en el partido (FSLN)”.

Esta respuesta fue interpretado por Osejo como una aceptación de sus señalamientos.

El intercambio de palabras se dio en medio de la discusión sobre los concejales que representarían al Concejo Municipal en el Irtramma.

Los liberales propusieron a Róger Mayorga por su experiencia en el tema. Los conservadores a Virgilio Gurdián. Ambas bancadas coincidieron en que debía estar un representante por cada ideología.

Sin embargo, los orteguistas no dudaron en proponer únicamente a gente de su partido, bajo el argumento de la equidad de género.

El concejal liberal Jimmy Blandón propuso que si los orteguistas querían mayoría de mujeres, dejaran a dos de sus propuestas como candidatas, y que pusieran a una mujer a dirigir el Irtramma.

Mayorga comentó que no se trataba de un problema de género, sino de transparencia. Gurdián dijo que también era un asunto de pluralidad. Pero la aplanadora orteguista apenas dudó en su objetivo.

La única duda orteguista se dio cuando se propuso la candidatura de Gurdián. Todos los vestidos de rosado chicha, excepto uno, se abstuvieron de votar en su contra.

Por su parte, los concejales Leonel Teller y Luciano García, liberal y conservador respectivamente, coincidieron en que la actitud de la bancada orteguista demostraba que la dictadura del presidente Daniel Ortega Saavedra se extendía hasta la Alcaldía de Managua.

Ante eso, el secretario del Concejo, Enrique Armas, respondió que también fueron dictadores los presidentes Violeta Barrios de Chamorro y Arnoldo Alemán.

Harto de tantas imprecisiones entre los concejales, Mayorga reprendió a Armas por su estilo desordenado de dirigir la sesión.

Le mencionó que era el único que hablaba sin pedir la palabra, hacía comentarios fuera de lugar, daba la palabra sin saber a quién le pertenecía, irrespetaba al Alcalde sin darse cuenta, entre otros señalamientos.

El punto del Irtramma fue el último que se tocó en una sesión que, como es costumbre entre concejales novatos, se extendió durante tres horas. Se trataba de la tercera sesión ordinaria del Concejo Municipal.

En los puntos anteriores hubo acuerdos unánimes, pero tampoco avanzaron rápido.

La pauta la marcó Lugo, quien recomendó hacer comentarios innecesarios, para que la sesión fuera rápida, ya que no había aire acondicionado, sin embargo, ella misma pidió la palabra muchas veces para repetir ideas ajenas. En un momento el Alcalde se hartó y ordenó a los de su bancada que se callaran.

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