Un grupo de universitarios afines al presidente de la Unión Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), César Pérez, cerró los portones de varios recintos universitarios de Managua para exigir que los estudiantes que participaron en los actos vandálicos del pasado 12 de marzo sean llevados a Comisión Disciplinaria y les apliquen el reglamento estudiantil.
Los grupos como el que ocupó la Universidad Agraria (UNA) alegaron que el apoyo no es a César Pérez, sino en reclamo por el vandalismo contra las instalaciones de UNEN y laboratorios de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).
En la UNAN-Managua se registraron algunos forcejeos cuando los estudiantes se presentaron a las 7:00 a.m. y pretendieron ingresar para recibir clases.
A eso de las 9:00 a.m. las cadenas del portón tres cedieron a la presión de los estudiantes que se encontraban afuera y que demandaban ingresar a clase. Pero volvieron a cerrarlos para no abrirlos hasta el mediodía.
“¡Queremos entrar, queremos recibir nuestras clases!”, demandó Adoniesis Muñoz, respaldado por un grupo de estudiantes que alegaba que no pertenecía a ninguno de los dos bandos existentes.
Pero los estudiantes que resguardaban ese portón señalaron a Muñoz como uno de los participantes en los hechos vandálicos del 12 de marzo.
“Le dan persecuciones a los estudiantes que criticamos la mala acción de los dirigentes, ¿a dónde está el dirigente de la UNEN Humanidades, Ciencias Jurídicas? De mi facultad hay una resolución del Consejo Universitario, del Consejo Facultativo que (la dirigencia) se robó 7,800 córdobas, que lo diga, que venga aquí”, insistía Muñoz.
Muñoz siguió: “Ninguno representa nuestros derechos, ellos han estado en la UNEN Nacional y en la UNEN de aquí del recinto, lucrándose de los bonos, las tarjetas de alimentación y todos los beneficios”.
Una joven le gritaba del otro lado: “Te puedo presentar en mi Facultad, ellos te pueden decir que nosotros entregamos los bonos”.
Muñoz respondió: “Las tarjetas de alimentación tienen que ser rotativas, ellos no las rotan”, Muñoz.
Luisa Amanda Espinoza, estudiante de Traducción Francesa, desde adentro del local le reclamó a Muñoz que, aunque llegan desde las 7:00 a.m., no reciben clases.
Según dijo Espinoza, los jóvenes llegan “a buscar nada más como fregar al estudiantado. Que busquen cómo ese lugar, ese cupo que ustedes tienen, otro alumno con mayor necesidad lo puede tener y no ellos que hasta están expulsados”.