Los jefes de Estado y de Gobierno de los países que asisten a la cumbre del G20 ajustaron ayer sus posiciones en diversos encuentros bilaterales celebrados en Londres, no obstante, el interés mundial fue captado por la reunión entre el presidente francés Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana Ángela Merkel, cuyo mensaje común fue “una regulación” innegociable del sistema financiero internacional.
La agenda bilateral, de los representantes del 85 por ciento de la economía mundial y de dos tercios de la población del planeta, reflejó los dos puntos de vista distintos a ambos lados del Atlántico, y sirvió para que alemanes y franceses volvieran a mirar a Estados Unidos a la hora de buscar el origen de la crisis, al afirmar que si la situación ha degenerado en una crisis económica ha sido a causa de los mercados financieros sin regulación.
En una rueda de prensa conjunta, Sarkozy y Merkel manifestaron que hablarán en la cumbre con una sola voz e insistieron en que la reforma de los mercados es más importante en este momento, que los nuevos planes de estímulo económico en los que insiste la Administración estadounidense y, en menor medida, la británica.
“Decimos que sin una nueva regulación no habrá confianza. Y sin confianza no habrá recuperación económica. Se trata de un objetivo importante, que no es negociable”, afirmó Sarkozy, que trató de poner presión en las últimas horas sobre el G20.
Merkel dijo que ambos acuden con un estado de ánimo constructivo, pero agregó: “No queremos resultados que no tengan impacto real en la práctica”.
“Queremos el tipo de resultados que realmente produzcan resultados y cambien al mundo”, añadió.
LOS TRES TEMAS CLAVE
“Alemania y Francia hablamos con una sola voz (...). Nuestros objetivos son los mismos para los principios y las modalidades. Exigimos resultados”, añadió el mandatario francés, quien fijó ultimátum en cuanto a los temas de los paraísos fiscales, los fondos de cobertura (fondos especulativos de alto riesgo) y las agencias calificadoras.
Aseguró que Francia y Alemania habían puesto los tres temas como extremadamente urgentes en las negociaciones, insinuando que si la cumbre no acuerda cómo regularlos, habrá fracasado.
Sarkozy venía de París, donde mantuvo otra bilateral con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien coincidió con la postura de alemanes y franceses sobre la necesidad de evitar futuras turbulencias con un mayor control del sistema financiero.
La cumbre es además considerada la prueba de fuego internacional para el mandatario estadounidense Barack Obama, quien se reunió ayer con los dirigentes del Reino Unido, Rusia y China, y lanzó un mensaje de unidad a los líderes del mundo.
Obama llamó a los líderes del G20 a hacer hincapié en los puntos en común que los une “y no en las divergencias”.
“Estimo que hay bastantes convergencias” entre los 20 países, exhortó Obama en una conferencia de prensa con el primer ministro británico, Gordon Brown, al tiempo que rechazó las críticas de que su país tenía diferencias con otros países sobre la necesidad de inyectar más dinero a los planes de estímulo económico y dijo que eran “demasiado exageradas”.
Por su parte Brown dijo que también busca un acuerdo común. “Estamos a unas cuantas horas, me parece, de ponernos de acuerdo en un plan global para la recuperación y la reforma económicas”, afirmó.