En medio de encontrados sentimientos de optimismo y pesimismo se está celebrando en Londres, Inglaterra, la Cumbre del G 20, como se le llama al grupo de países económicamente más desarrollados y las principales economías emergentes del mundo. El G 20 se formó en 1999 y está integrado por los siete países más industrializados del planeta (Estados Unidos, Alemania, Japón, Inglaterra, Francia, Italia y Canadá), así como Rusia y la Unión Europea, y las once economías emergentes más importantes del mundo: China, Corea del Sur, India, Indonesia y Turquía, en Asia; Arabia Saudita, en Oriente Próximo; Argentina, Brasil y México, en América Latina; Sudáfrica en el continente africano; y Australia, en Oceanía. Y está definido, el G 20, como un “foro de cooperación y consultas entre países en temas relacionados con el sistema financiero internacional”.
Los países reunidos en la Cumbre del G 20 representan el 80 por ciento de la población de la Tierra y generan casi el 90 por ciento del Producto Bruto Mundial. De manera que su reunión viene a ser mucho más importante que si una asamblea general de las Naciones Unidas discutiera sobre la economía planetaria en busca de soluciones a la crisis, puesto que en el G 20 no hay que soportar el estorbo de un montón de dictadores y demagogos de mucho discurso y poca seriedad e importancia.
El G 20 fue diseñado especialmente para enfrentar situaciones de crisis financiera y económica como la de ahora, que es llamada global por unos pero otros prefieren decir que es mundial. De manera que esta Cumbre de Londres tiene una gran importancia, al haber sido convocada precisamente para buscar acuerdos y aprobar resoluciones o recomendaciones que permitan enfrentar apropiadamente la grave crisis financiera y económica global o mundial. Sin embargo, a pesar de la gran expectativa que rodea a esta Cumbre del G 20 en Londres, algunos expertos internacionales de mucho renombre, como por ejemplo el sociólogo británico-alemán Ralf Dahrendorf, quien es calificado como uno de los mejores de Europa, no creen que vayan a salir de este cónclave acuerdos relevantes. Pero mucho menos, creemos nosotros, que de la cumbre del G 20 vaya a derivar la abolición del capitalismo, como quisieran los socialistas extremistas de todas partes del a Tierra.
Lo cierto es que al menos por ahora —y quién sabe por cuánto tiempo en el futuro— el sistema económico capitalista es insustituible. No hay alternativa al capitalismo, por muchos defectos que tenga, porque es un sistema económico que se funda en la libertad de la persona humana y éste es un principio y un valor que habrá de perdurar a través de los siglos. Por lo tanto, lo que va a salir de la Cumbre del G 20 en Londres será un paquete de acuerdos y recomendaciones para fortalecer el sistema capitalista, por medio de más regulaciones y mejores controles, combinados con un mayor estímulo a la producción y la expansión del consumo, como sugiere en particular el presidente estadounidense Barack Obama, quien no ha resultado ser el primer presidente socialista de Estados Unidos como algunos ilusos esperaban, sino un enérgico defensor y un creativo reformador del sistema capitalista, con el gran sentido de justicia social que es indispensable en la época actual.
En realidad, el capitalismo tiene muchas fallas y a su amparo se cometen graves abusos, como lo demuestran las causas y las consecuencias de la crisis financiera y económica global o mundial de la actualidad. Pero la verdad es que —lo repetimos— no hay otro sistema económico que sea mejor que el capitalismo ni capaz de sustituirlo. ¿Acaso China comunista con su salvaje socialismo de mercado envuelto en totalitarismo político es mejor que Estados Unidos o cualquier país capitalista democrático de Europa, con todo y la crisis que éstos sufren actualmente? ¿Será preferible el comunismo miserable de Cuba y Corea del Norte o el caos económico de Venezuela en manos del chavismo, a pesar de su inmensa riqueza petrolera, que el sistema de vida y de economía basado en la libertad y la iniciativa individual de cualquier país capitalista democrático, por muchos problemas que tengan actualmente?
Porque el capitalismo es un sistema económico que se basa en la libertad y responde a la naturaleza humana, sus problemas sólo se pueden resolver con más y mejor capitalismo; del mismo modo que los problemas de la libertad y la democracia sólo se resuelven con más libertad y más democracia.