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Managua, 27/05/2012 8:01 AM
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La demanda salarial de los maestros
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Los maestros independientes de Nicaragua, organizados en la Unión Sindical Magisterial (USM), están realizando una jornada de lucha en demanda de que se incluya en el Presupuesto General de la República un aumento salarial para este año de 800 córdobas mensuales (equivalentes a más o menos 40 dólares), en vez de los 500 córdobas (o sea 25 dólares) que el gobierno del presidente Daniel Ortega pactó con el sindicato oficialista Anden.

Los 300 córdobas (15 dólares) por persona que piden los maestros independientes como mayor aumento salarial parecen una minucia. Pero multiplicados por los 40 mil maestros que hay en el país, representan una suma considerable y aparentemente difícil de costear en las condiciones de crisis presupuestaria que sufre actualmente el Gobierno de Nicaragua. En realidad, en una situación de crisis económica general más importante que el aumento salarial es la conservación del empleo. Además, según los expertos de los organismos financieros internacionales el aumento salarial en el sector público impacta en la empresa privada y conduce a otras nivelaciones salariales, lo que a su vez, si no aumentan la producción y los ingresos, genera inflación y atenta contra la estabilidad macro económica del país.

De manera que a simple vista la demanda de los maestros independientes podría parecer inoportuna y que lo indicado sería que se conformaran con los 500 córdobas o 25 dólares obtenidos por el sindicato patronal Anden. Sin embargo, el caso de los maestros es diferente al de los trabajadores de la empresa privada, inclusive de los otros gremios del sector público, y por lo tanto la demanda magisterial debe enfocarse también de manera particular.

En primer lugar, no es necesario aumentar el gasto público ni elevar el techo presupuestario para satisfacer la modesta demanda de aumento salarial de los maestros. Tal como lo han demostrado los diputados de la alianza MRS en la Asamblea Nacional, quienes apoyan activamente al sector magisterial independiente, bastaría con hacer algunos recortes a los excesivos gastos innecesarios de algunas instituciones del Estado —como por ejemplo la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Supremo Electoral y la misma Asamblea Nacional—, para que se pudiera disponer de los recursos que permitirían financiar el aumento total de 800 córdobas mensuales para todos los maestros, no sólo para los independientes sino también para los del sindicato oficialista.

Por otro lado, el fortalecimiento de la educación en general, y de la Primaria y Secundaria en particular, es un factor fundamental e indispensable en la estrategia para enfrentar y resolver la crisis económica y para, por lo menos, impedir el aumento de la pobreza en Nicaragua, ya que con un gobierno como el actual es prácticamente imposible reducirla y erradicarla.

En realidad, no es una simple frase de discurso sino una irrefutable verdad, el concepto de que la educación constituye el principal activo que requieren los pobres para superar la exclusión y mejorar su situación económica y social. Se comprende muy bien que las personas que carecen de la apropiada educación son precisamente las que tienen los peores empleos, muy mal remunerados y sin protección social de ningún tipo. La gente que no posee educación, o si la que ha recibido es muy mala, tampoco tiene la posibilidad de asegurar que sus hijos puedan ser educados. Y se produce así lo que los sociólogos llaman “circularidad de la reproducción intergeneracional de la pobreza”, una frase pesada de la jerga tecnoburocrática para decir que los pobres que no tienen educación, con sus hijos producen más pobres y así la pobreza se mueve en un círculo vicioso de nunca acabar.

También es muy conocido que la educación sólo se fortalece y puede ser un medio eficaz de lucha contra la pobreza, en el caso de que los maestros reciban un salario adecuado a su dignidad humana y a la importancia de su profesión; un ingreso que les permita superarse continuamente y trabajar con la estabilidad indispensable para desarrollar su capacidad y transmitirla creativamente a los educandos.

En todo caso, los maestros independientes no están exigiendo un salario como el de los altos funcionarios públicos, que es cincuenta veces mayor que el de los educadores. Los maestros demandan un aumento salarial modesto y factible. Y todos los diputados, no sólo los del MRS, deberían apoyarlos como un acto elemental de justicia social y consecuencia política.

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