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Roberto Mora/
CORRESPONSAL ESTELÍ |
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Oscar Antonio Narváez, de 26 años, es el sargento del Ejército que la mañana del lunes en el Aeropuerto Los Brasiles, cumpliendo con su deber, perdió la vida al ser rafagueado supuestamente por el soldado Héctor Morales Potosme, de 24 años.
El subcomisionado Carlos Espinosa, jefe de Auxilio Judicial en la Policía de Ciudad Sandino, indicó que el autor se encuentra prófugo y que según su cédula, habita en el barrio La Primavera, pero también se conocen dos direcciones más.
Según el oficial, el domingo, el soldado Morales anduvo tomando licor y una pobladora del lugar donde ocurrió la tragedia fue a avisarles que lo llegaran a traer porque estaba en la casa de ella.
Según las primeras investigaciones, el sargento metió a la covacha a Morales, le llamó la atención y aparentemente todo quedó normal.
TRES DISPAROS
“El sargento salió a bañarse y el soldado salió por otro lado y le realizó tres disparos. Narváez, salió corriendo y el soldado hizo 11 detonaciones”, dijo el jefe de Auxilio Judicial.
Ayer por la tarde, la Policía desconocía dónde habitaba el fallecido y no tenían reporte del forense para conocer cuántos proyectiles impactaron en la humanidad del joven sargento.
Héctor, el presunto autor, según los testigos que declararon en la Policía, huyó por veredas luego de que provocara la tragedia a las 6:40 a.m.
BASTANTE MOVIMIENTO
En los predios conocidos como Aeropuerto Los Brasiles, ayer había bastante movimiento en relación a las investigaciones.
Los peritos de la Policía de Ciudad Sandino permanecieron durante toda la mañana levantando huellas dactilares y tomando declaraciones a los testigos. También conversaron con pobladores del lugar por donde anduvo tomando licor el ahora prófugo.
Uno de los testigos del hecho es Zeledonio Tercero, quien manifestó a las autoridades policiales que él no escuchó discusión.
Agregó que el sargento había salido a desayunar, sentándose en una piedra, cuando el soldado le disparó por la espalda a una distancia de casi 5 metros. El testigo se encontraba orinando cuando presenció el hecho, indicó la fuente policial.
Extraoficialmente se conoció que el presunto autor y el testigo tenían once días de estar asignados en dicho lugar, y el sargento apenas cuatro días.