Pobladores de Sébaco, cabecera del municipio del mismo nombre, reaccionaron enardecidos ayer cuando supieron que Abel Antonio Ramírez Castellón, de 22 años, murió en una celda policial la madrugada del lunes.
Familiares y amigos de Ramírez consideran que la muerte de éste fue provocada por agentes policiales que lo detuvieron la noche del domingo por una presunta alteración al orden público, cuando en Sébaco había una fiesta popular.
Sin embargo, la autopsia realizada por el forense del Complejo Judicial de Matagalpa, Juroj Bartoz Blandón, descartó mano criminal en el suceso y concluye que la muerte de Ramírez es de “etiología accidental”.
El dictamen forense dio fuerza a la versión preliminar de la Policía, la cual indica que Ramírez presuntamente murió asfixiado al tratar de huir de la celda y quedar atrapado entre los barrotes.
Pero José Trinidad Ramírez Granados, padre del muchacho no cree esa versión.
El padre dijo que fue al sitio a verificar donde ocurrió el hecho “y yo forcé con todas mis fuerzas las verjas de la celda y no fue posible pasar la mano, mucho menos que haya pasado la cabeza por ahí y haya quedado prensado”.
Además, señaló que en la misma celda estaban otros tres detenidos, de quienes considera deben saber qué fue lo ocurrió exactamente.
“Necesito una investigación veraz”, manifestó Ramírez Granados, quien estima que en el caso hubo mano criminal: “O fue la Policía o fueron los demás reos, pero no les creo eso de que se ahorcó en la verja de la puerta”, dijo.
Ramírez Castellón se desempeñaba como soldador y convivía con Mercedes María Velásquez, con quien procreó a su único hijo, Noel Antonio Ramírez Velásquez, de dos años.
La mujer relató que anduvo con Ramírez en la fiesta por el aniversario de Sébaco, pero que lo dejó ahí porque habían discutido y no supo qué ocurrió después.
“Si fue que lo mataron, espero que se haga justicia”, dijo entre lágrimas la joven, cuando esperaba le entregaran el cadáver de Ramírez en la morgue del Complejo Judicial de Matagalpa, la mañana de ayer.
Mientras tanto, en la ciudad de Sébaco, familiares y amigos de Ramírez reclamaban justicia frente a la unidad policial.
Poco después del mediodía, los comisionados generales Horacio Rocha y Juan Báez, subdirectores de la Policía Nacional, visitaron y dieron sus condolencias a los padres de Ramírez, quienes reiteraron a los mandos policiales la petición para que el caso sea esclarecido totalmente.
La familia Ramírez asegura que el cuerpo de Abel Antonio presentaba golpes y excoriaciones en diferentes partes.
Rocha entregó una copia del dictamen forense a los padres del muchacho y les dijo: “Vengo a comprometerme ante ustedes, que vamos a hacer todas las investigaciones (…) para que esto quede debidamente claro”.
Mientras los mandos policiales estaban en la casa de la familia Ramírez en el barrio Linda Vista, de Sébaco, los pobladores que estaban afuera pretendieron agredir a un policía a quien señalaron de haber participado en la detención de Ramírez.
El agente, cuya identidad no fue precisada, tuvo que huir hacia la unidad policial.
En las investigaciones sobre la muerte de Ramírez, en una celda policial de Sébaco, participaron peritos e investigadores de Matagalpa y Managua.
De acuerdo con el subdirector de la Policía, comisionado general Horacio Rocha, esa entidad agotará todos los mecanismos de investigación “sin descartar ni afirmar nada” para esclarecer totalmente el caso.
Mientras, la calma regresó ayer a la delegación policial de Bonanza, donde un grupo de personas atacó las instalaciones el domingo tras un incidente en el estadio local, cuando varios agentes pretendían regular el consumo de licor.