La situación de riesgo en que se encuentran por lo menos unos 40 niños entre 7 y 12 años de edad, cuyo hogar son las calles, parques y aceras de templos y hoteles de Granada, es un tema que aún no tiene respuesta para las entidades competentes.
A la indigencia infantil se suma la de los ancianos, que de igual manera usan las aceras como hogar, sin la esperanza de que a mediano plazo haya un proyecto que venga a paliar las necesidades propias de su edad, pues no hay un albergue disponible para su descanso y resguardo, admite la Alcaldesa de Granada, Rosalía Castrillo Sevilla.
LOS NIÑOS DE LA CALLE
En el caso de los niños, carecen de una familia que los reclame y son víctimas de sus padres, de la adicción al pegamento y de personas que se encargan de aprovechar su situación para inducirlos a otro tipo de actividades ilícitas.
Guillermo García Castillo, coordinador de la Fundación que Promueve Derechos de Adolescentes en Conflicto Penal (Funprode), en Granada, dijo que por lo menos hay 40 niños mendigos que permanecen en las calles centrales y duermen en las aceras.
Pero estima que la cifra puede ser mayor (120), debido a que muchos niños llegan a la ciudad, procedentes de los departamentos de Masaya, Managua y Carazo.
“El problema que estamos viendo es que hay muchos niños de estos departamentos que vienen con sus padres a vender orfebrería al parque y los mandan a pedir y así se han venido quedando”, dijo.
García explicó que se ha trabajado con los niños que proceden de Granada con terapias psicosociales y charlas educativas, pero no se han visto resultados.
DIVERSOS FACTORES
“Esto (la situación con los niños) lo provoca el turismo y otros actores locales como el taxista, el cochero y otros prestadores de servicio, por eso estamos contemplando un trabajo en conjunto con el Instituto de Turismo”, dijo la alcaldesa Castrillo.
Dijo que es urgente promover un turismo responsable y evitar que se permitan niños y niñas en hoteles y en sitios no aptos para menores.
Informó que incluso, muchos de estos pequeños han revelado la identidad de sitios donde son llevados a prostituirse.
LOS DE LA TERCERA EDAD
La indigencia en los ancianos es similar a la de los niños en esta ciudad altamente turística.
“Tuve ocho hijos, pero ninguno me da nada. En este lugar duermo y pido para poder comer porque mi enfermedad no me permite trabajar”, dijo Lucrecia Arancibia, de 76 años.
Esta anciana frecuenta la puerta principal de la Catedral, donde muchos fieles le ayudan con algunas monedas. A poca distancia de ella hay otros siete ancianos varones y mujeres que permanecen en estos sitios públicos, extendiendo la mano para obtener una ayuda de los transeúntes.
Castrillo dijo que el municipio carece de un centro de refugio para ancianos, niños indigentes e inhalantes, donde puedan pasar la noche y en la mañana sean llevados a sus hogares y darles seguimiento con la familia.
Explicó que el único asilo que funciona en la ciudad no se permiten ancianos abandonados por sus familiares, solamente aquellos que tienen una pensión o sus familias pueden pagar por su cuido y alimentación.