Querida Nicaragua: un vistazo general a la situación del país y a la actuación del Gobierno en estos primeros casi dos años, da una idea de las pretensiones y planes, de la meta hacia donde se quiere ir.
Todo esto del irrespeto a la ley, la confusión Estado-Partido, el despacho presidencial en las oficinas del FSLN, la poca transparencia de la ayuda venezolana, son señales que nos van indicando el camino por el que transita nuestro gobierno.
Ministros más que sumisos casi todos, Policía y Ejército debilitando su autonomía, guerra abierta contra organizaciones no gubernamentales, sometimiento visible de magistrados, contralores, procuradores, fiscales, son señales que sólo un ciego no puede ver.
Pienso que detrás de todo esto está la intención y el proyecto de buscar la forma de continuar en el poder por largo tiempo. El presidente Chávez, con el irrespeto que le caracteriza y como si se tratara de venir a dirigir una finca de su propiedad, expresó aquí que los proyectos que tiene con el presidente Ortega son demasiado importantes y que no se pueden desarrollar en cinco años de gobierno, que se necesitan muchos años más para llevarlos a cabo.
Esto es una clara insinuación para que don Daniel busque la forma de reelegirse a cualquier costo, inclusive repartiendo prebendas y dinero entre los pobres, tal como ha hecho el Presidente venezolano. Noticias aparecidas en los periódicos la semana pasada indican que el partido danielista repartirá 25 mil cocinas de gas y la misma cantidad de tanques de gas butano, promoción millonaria en tiempo de elecciones municipales que a toda costa quieren ganar. Pero el principal camino por el que hay que transitar, según los más experimentados analistas políticos, es la reforma constitucional para introducir en ella la reelección continua. Se habla de que ya tienen preparado un proyecto de iniciativa para esa reforma.
Y no hay duda de que necesitamos cambios en la Constitución, que ha sido manipulada y desarticulada por los pactos FSLN y PLC, sin embargo, esos cambios requieren ser consultados con los distintos sectores de la vida nacional, deben ser bien estudiados por especialistas en la materia y bien consensuados con la población. Una reforma constitucional no se puede hacer a la carrera, no en este año como pretenden algunos. Las reelecciones, legales o ilegales en nuestra historia, han sido una plaga que sólo ha traído la instauración de cacicazgos y dictaduras para tumbar a las cuales ha habido que hacer cruentas guerras.
Los señores diputados deben tener sumo cuidado y no entusiasmarse con algunos artículos prebendarios que seguramente serán introducidos para ganar su confianza y hacerlos caer en la trampa de la reelección continua. En este tipo de reformas siempre hay mentes maquiavélicas que suelen introducir “caramelitos envenenados” para que diputados ingenuos caigan en la trampa.
La reforma constitucional sería el primer paso para lograr la reelección continua. Si el danielismo lo logra, don Daniel Ortega podría quedarse en el poder el tiempo que quiera. Y en este caso nos habremos ganado una dictadura dinástica nueva, un cacicazgo de izquierda radical, tipo Fidel y tipo Chávez, donde perderemos todas las libertades por las cuales hemos luchado tantos años.
Hoy que aún tenemos derecho a pensar y a hablar sin hipocresía, como definía la libertad el gran apóstol José Martí, es bueno que reflexionemos. La reelección es el suicidio político de los pueblos.