El presidente de la Asociación de Cardiólogos de Nicaragua (Ascani), doctor José Ángel Montiel, reconoció que existe un déficit de especialistas en Cardiología, sin embargo, negó que sólo haya cuatro en el país.
El doctor Montiel informó que la asociación tiene registrado un total de 26 cardiólogos, y al menos la mitad ofrece sus servicios en el sistema público de salud.
Los departamentos de Managua y León tienen la mayor cantidad de especialistas con cuatro y dos respectivamente, mientras que Carazo y Rivas no tienen.
Se trató de hablar con el director del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) de la capital, doctor Julio Caldera, para saber su opinión pero no respondió a las llamadas telefónicas.
El doctor Montiel informó que la cantidad de cardiólogos debe ser mayor, pues las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el país.
Cifras del Centro Nacional de Cardiología indican que 808 decesos, por males del corazón, ocurrieron durante el primer semestre.
“La cantidad de cardiólogos es muy poca, deberíamos de tener en Nicaragua unos 60 médicos con esta especialidad, hay lugares como la Costa Atlántica que no tienen cardiólogos”, dijo Montiel.
El especialista cree que para superar el déficit hay que dotar a los hospitales públicos de tecnología moderna o al menos adecuada, para tratar los males del corazón. Sólo el Hospital Oscar Danilo Rosales, de León, tiene quirófanos adecuados para realizar cirugías del corazón. Pero las operaciones se hacen dos veces al año, cuando llegan las misiones internacionales.
“La especialidad aquí es difícil de desarrollar, por ejemplo no tenemos laboratorios de electrofisiología, no hay entrenamiento del cardiólogo en arritmias cardíacas, no se hacen autopsias cardiovasculares, eso es complemento indispensable afinar el entrenamiento, no hay pensum ni universidades que formen cardiólogos estrictamente, tienen que salir al extranjero”, agregó.
Otra de las acciones que el Ministerio de Salud podría ejecutar, para lograr una mayor cantidad de cardiólogos, es buscar contratos con quienes trabajan para los centros privados.
Pero esto es poco probable porque a inicios del año Ascani señaló que desde que el doctor Nelson Salazar asumió la dirección del Centro Nacional de Cardiología, “se ha centrado en contratar a médicos generales a quienes obliga a realizar estudios y diagnósticos de cardiología, aunque no tengan el entrenamiento requerido para hacerlo”.