Las autoridades de Costa Rica reportaron este fin de semana que, en promedio, cada seis horas una mujer denuncia haber sido violada. El dato lo ofrece el Departamento de Planificación del Poder Judicial. La mayoría de los casos ocurren en la provincia de San José.
La Policía señala que “hay cientos de casos más”, pero sólo unas pocas se atreven a recurrir a las autoridades.
Sólo en el 2007, el Ministerio Público y el OIJ (Oficina de Investigación Judicial) recibieron 1 mil 400 denuncias relacionadas con violaciones en el país.
Hasta agosto pasado, los cuerpos policiales conocían de más de 1 mil denuncias y temen que la cantidad de ataques sexuales siga en aumento.
A diferencia de otros delitos, en los que la Policía cuenta con pruebas contundentes y los responsables terminan en prisión, la mayoría de los violadores quedan libres porque muchas de las víctimas sufren terribles secuelas sicológicas que les impiden seguir adelante con “el doloroso proceso judicial”.
“Uno siente inseguridad todos los días. Tengo miedo de salir a la calle, de hablar con la gente, siento que me pueden hacer lo mismo y entonces tiemblo”, reconoció una víctima, de 19 años, durante una terapia de recuperación.
Las estadísticas judiciales favorecen en mucho a los violadores.
El año pasado, de 1 mil 400 denuncias, sólo 495 casos fueron llevados a juicio y, de ellos, 152 violadores fueron condenados.