Ecuador irá ajustándose paso a paso a las reformas socialistas de la nueva Constitución bajo un manejo económico responsable, incluso con la deuda externa, y una diplomacia inclinada a la región antes que a Estados Unidos, según el presidente Rafael Correa.
El mandatario anunció ayer la “transición más democrática” hacia el nuevo orden institucional luego de que un referendo realizado el domingo confirmó la aprobación, por una sólida mayoría, de la Carta Política de 444 artículos. Ayer, con el 94.7 por ciento de los votos contados, la propuesta de Correa fue aceptada con un 63.97 por ciento, informó el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
Correa, ante los periodistas extranjeros acreditados en Ecuador, destacó que la fase de cambios empezará una vez que el Tribunal Electoral proclame resultados, cuando se reinstalará la Asamblea de mayoría oficialista que redactó el texto constitucional.
El órgano asumirá la función legislativa y reorganizará los poderes del Estado, y “tendrá que aprobar unas leyes urgentes y elegir unas autoridades, ayudar a conformar el Consejo de Participación Ciudadana y el Consejo Nacional Electoral”, precisó.
La fase de transición terminará con las elecciones generales de febrero.
Correa también quedó habilitado por la nueva Constitución para presentarse a la reelección en esos comicios (con lo que su período podría extenderse hasta 2017).
La Carta Política, impulsada por Correa, también amplía las atribuciones del Ejecutivo, fortalece el control estatal sobre la economía, garantiza la salud y la educación gratuitas, y prohíbe la instalación de bases extranjeras en Ecuador.
A nivel internacional “vamos a seguir con nuestra política de integración latinoamericana, para buscar un nuevo orden mundial”, sostuvo Correa, renovando de paso las críticas al Gobierno de Estados Unidos.
Además, anunció que seguirá cumpliendo con la deuda externa pública siempre que la situación económica del país lo permita.