Éstos son parte de los 16 cuerpos que la Policía encontró en Tijuana, todos con señales de haber sido ejecutados y torturados. /LA PRENSA/AFP
Sicarios ejecutan a 16 en Tijuana
Cuerpos aparecen con un tiro de gracia y con letreros propios del crimen organizado para causar temor
Sólo en un día aparecieron 21 personas asesinadas de forma violenta en Tijuana y sus alrededores
TIJUANA, MÉXICO/ EFE/ AFP
Para amedrentar

El grupo mexicano “Los Zetas” quiso “provocar al Gobierno” con el atentado en que dos granadas mataron a ocho personas e hirieron a más de 100 en la ciudad de Morelia, Michoacán, el pasado 15 de septiembre, según declaraciones de tres detenidos.
“Provocar al Gobierno, ése era más o menos el objetivo que yo comprendí”, declaró Juan Carlos Castro Galeana, uno de los tres autores confesos del crimen, detenidos por la Procuraduría General de la República (PGR). Otro de los ejecutores, Julio César Mondragón Mendoza, confirmó a la PGR que habían recibido instrucciones de lanzar las granadas en un lugar donde no hubiera gente, pero argumentó que le fue imposible porque el lugar estaba abarrotado. Mondragón contó que después que lanzó la granada se comió un hot dog y una hamburguesa.

Las autoridades mexicanas hallaron ayer los cadáveres de 16 personas asesinadas, al parecer con el tiro de gracia propio del crimen organizado, en la ciudad norteña de Tijuana, fronteriza con Estados Unidos.

Según fuentes oficiales, primero fueron descubiertos cuatro cuerpos en un predio cerca del centro de la ciudad y después los restantes 12, uno de ellos de una mujer, en otro lugar, frente a una escuela primaria.

“En la delegación Otay (barrio en el norte de Tijuana) se hallaron ayer 12 cadáveres apilados en un lote baldío y otros cuatro en Sepanal”, dijo Agustín Pérez, portavoz de la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California (noroeste).

Las autoridades aún no han podido determinar si hay relación entre la dos matanzas, que se presume fueron perpetradas la madrugada de ayer y presentan rasgos comunes.

Los primeros cuatro cadáveres estaban atados con cinta adhesiva y aparecieron frente a la oficina del fiscal general, un hallazgo típico en los asesinatos que plagan México.

A uno de los cadáveres del primer grupo le habían colgado en la espalda un letrero con la leyenda: “No soy traidor, pero no me gusta andar con cobardes”, mientras que junto a los cuerpos del segundo grupo se halló una cartulina con la leyenda: “Esto les va a pasar a todos los que anden con el ingeniero”.

El “ingeniero” es como denominan los grupos delictivos de la zona a Fernando Arellano Félix, señalado como el actual líder del cártel de drogas de Tijuana, por lo que se cree que esas muertes pudieron deberse a un ajuste de cuentas al igual que las cuatro anteriores.

José Manuel Yépiz, el titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Baja California, al que pertenece Tijuana, indicó a la prensa que las personas asesinadas tenían todas entre 25 y 35 años.

Los 16 cadáveres estaban amordazados y maniatados, desnudos o sin parte de su ropa, sus cabezas cubiertas con una bolsa de plástico y con un disparo de sus verdugos. A algunos les habían cortado la lengua.

En las últimas 24 horas en Tijuana y poblaciones vecinas han sido asesinadas de manera violenta 21 personas, entre ellas las 16 mencionadas.

Entre el jueves y el viernes pasado, media docena de ataques a tiros de sicarios le costaron la vida a dos policías de Tijuana, a un subjefe policial de Rosarito, y dejaron cinco heridos.

Hace 11 días una cárcel de Tijuana fue escenario de un motín resuelto con una veintena de muertes por disparos de bala y golpes, a raíz de una serie de enfrentamientos con los guardias del presidio.

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