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Noticias >> Domingo
(El presidente Ortega saluda a una de las beneficiadas con el programa Hambre Cero durante la inauguración en Raití, en mayo de 2007.LA PRENSA/Archivo)
“Obras no palabras” en “la nueva era” del “pueblo presidente”
Daniel Ortega asegura que está haciendo lo que nunca hicieron los otros gobiernos de los “16 años de neoliberalismo”. “Casas para el Pueblo”, “Calles para el Pueblo”, “Usura Cero” y “Hambre Cero” son, entre otros, los programas pregonados. Domingo compara “las obras” de los tres últimos gobiernos en los dos primeros años
Por Lesly Medina Aguirre
domingo@laprensa.com.ni
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En los dos primeros años

Eduardo Montealegre, Ministro de Hacienda durante el gobierno de Bolaños: “En los primeros años de la administración Bolaños, la prioridad fue poner la casa en orden en lo que respecta a las finanzas públicas (déficit, reservas, etc.) para lograr el Programa con el FMI y la condonación de la deuda externa mediante la HIPC. De esta manera Nicaragua dejaba de pagar aproximadamente 200 millones de dólares en pagos anuales de esa deuda externa y por otro lado se nos permitía conseguir recursos frescos adicionales para invertirlos en los sectores sociales más vulnerable y en infraestructura productiva”.

Néstor Avendaño, economista: “Ortega tiene el mérito de incluir en los acuerdos con el Fondo las políticas sociales. Hay que reconocerle el mérito. Pero si realmente él quiere reducir la pobreza tiene la responsabilidad de unir las fuerzas políticas y económicas, porque sólo él, sólo un partido, ni siquiera la ayuda por sí sola va a poder reducir la pobreza. Es necesario unir fuerzas”.

Alejandro Arauz, economista: “Es en los dos primeros años del gobierno de Alemán que se da el huracán Mitch. Con eso se dispara la inversión en la construcción pública por toda la ayuda internacional que viene al país, pero también se disparan los niveles de corrupción. El huracán Mitch fue la debilidad de Alemán”.

El presidente Ortega prometió en febrero de este año, durante el programa Pueblo Presidente que se realizó en el barrio William Díaz, que al finalizar el 2008 su gobierno tendría casi seis mil casas nuevas, 240 kilómetros de calles construidas, 260 millones de córdobas en bonos alimenticios de Hambre Cero y 97 millones en créditos para mujeres en distintos barrios urbanos y rurales. Al parecer, las metas resultaron altas y a tres meses de terminar el año ninguno de éstos proyectos lleva el cincuenta por ciento de cumplimiento. Según los datos oficiales, Ortega no sólo ha quedado por debajo de sus propias promesas, sino también por debajo de la gestión que hicieron en sus dos primeros años los gobiernos anteriores que él critica como “neoliberales”.

El actual Gobierno cuenta para su gestión social de este año con ayuda venezolana de 200 millones de dólares, según informó el propio Presidente durante esta semana. Ese dinero está fuera del presupuesto de la República, pero ni aún así alcanza a superar las obras que en sus dos primeros años realizó Arnoldo Alemán, quien también contó con la ayuda internacional luego que en octubre de 1998 el huracán Mitch arrasara con varias zonas del país, y quien es acusado de amasar una fortuna de más de 200 millones de dólares producto de la cooperación internacional de esa desgracia. Bolaños hizo menos que Alemán, de hecho muchos de los proyectos ejecutados durante el 2002-2003 fueron proyectos de arrastre que quedaron de la era Alemán; sin embargo, los números de Ortega no superan a los de Bolaños.

Y pese a lo que asegura cada Presidente sobre las obras realizadas durante su gestión, el período de “Obras y no Palabras, a la Administración de la “Nueva Era” y al enfoque social del “Poder Ciudadano”, Nicaragua sigue en la lista de los países más pobres de América Latina, el 80 por ciento de la población sigue sobreviviendo con menos de dos dólares por día y los indicadores no parecen cambiar de rumbo.

El 19 de julio era la fecha. Ese día la pareja presidencial quería celebrar el 29 aniversario de la Revolución con la entrega de las primeras 400 casas para el pueblo que se construyen en el centro del viejo casco urbano de la capital.

Pero esta vez las casas tampoco estuvieron listas, igual que el 30 de mayo cuando se quería festejar a las madres de los mártires con la misma entrega, y la excusa también fue la misma: la Primera Dama quería hacer mejoras a las viviendas. “Si se trataba de entregar cuatro paredes con un piso de tierra, ya lo hubiésemos entregado”, dijo Rosario Murillo a las críticas por la tardanza en la entrega.

Las 400 casas del proyecto el Pueblo Presidente son parte de un total de casi seis mil viviendas que con una inversión de cinco millones de dólares repartidos en 57 proyectos habitacionales en todo el país pretendían construirse en los primeros 22 meses de Ortega.

Los montos para el Pueblo Presidente inicialmente fueron confusos. Un día en comparecencia pública el presidente Ortega dijo que de los más de 520 millones de dólares obtenidos del petróleo venezolano, 79 serían para Casas para el Pueblo. Luego se dijo serían sólo cinco millones los destinados a las viviendas y en junio de este año, un medio de comunicación denunció que el proyecto era construido con un préstamo de más de dos millones y medio de dólares que el Instituto Nicaragüense de Seguro Social (INSS) había hecho y no con los omnipresentes fondos venezolanos.

El Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur) informa en su página web que en Managua a la fecha se han construido 167 casas y en total reporta que en diez departamentos del país se han hecho un mil 536. La cifra es bastante lejana a las casi seis mil que el Gobierno había anunciado.

Las “buenas intenciones”, como llama el economista Néstor Avendaño a la política social de Ortega, se estrellaron contra una realidad presupuestaria y contra la incapacidad y el desconocimiento que según Avendaño se les adjudica a los ministros a cargo de las instituciones responsables de ejecutar los programas sociales.

Las cifras de la lucha contra la pobreza del gobierno de reconciliación no distan mucho de lo alcanzado por los gobiernos de Arnoldo Alemán (1996-2001) y Enrique Bolaños (2002-2006) en sus dos primeros años, e incluso las cifras que abandera el actual Presidente son superadas por los números del período Alemán.

Para los años 98 y 99 el país vio una lluvia de cooperación internacional que se tradujo en las “Obras y no Palabras” del caudillo del PLC, y que se convirtieron en su “caballo de batalla”. Pero el año 2007, la presidencia de Ortega también enfrentó el huracán Félix y nuevamente la ayuda no se hizo esperar. Si también tomamos en cuenta que la generosa cooperación del presidente Hugo Chávez, Alemán y Ortega tuvieron iguales condiciones.

En los dos primeros años de Alemán se construyeron más de dos mil casas. De ésas, la mayoría se levantó durante los últimos meses del año 98, lo que significó casi un 50 por ciento de viviendas nuevas, sobre todo en los departamentos. Este fuerte impulso al finales del 98 se debió a la cooperación que llegó al país para la reconstrucción después del paso del huracán Mitch. El impacto de esa cooperación fue tal que en el tercer año de Alemán, el 99, se estableció un récord en construcción de viviendas que no ha sido superado por ningún otro gobierno ni por el resto de años de la administración Alemán: tres mil 400 nuevas viviendas.

De esa época son los recordados proyectos de Provivienda, el cual benefició a 10 mil personas con la construcción de 800 viviendas a un costo de once millones de dólares y el Programa de Reconstrucción Solidaria de Vivienda (PRSV) que se concentró en la zona del centro-norte del país y contemplaba 837 casas a un costo de tres millones de dólares.

Durante el mismo período se dio la época dorada de las carreteras que en construcción, reparación y mantenimiento suman los ocho mil kilómetros, una cifra bastante superior a lo hasta ahora reportado por el gobierno de Ortega: casi un mil 700 kilómetros incluyendo las obras del MTI y las Calles para el Pueblo.

El período post Mitch no solamente vio masivas construcciones de puentes y carreteras, muchas de las que tuvieron que reconstruirse durante el gobierno de Bolaños porque la calidad de materiales usados era mala, ese período también presenció la construcción de los recordados proyectos que no tuvieron justificación técnicamente como 18 kilómetros de carretera que se convirtieron en la vía de acceso hacia la Hacienda El Chile y que no eran una vía ni transitada ni productiva.

El año 98 fue decisivo en el gobierno de Arnoldo Alemán. A la desgracia del Mitch se debe el crecimiento de la construcción pública, que según el economista Néstor Avendaño se vio mejor reflejada en el año 99 cuando la construcción pública pasó de cuatro por ciento del PIB a siete, una cifra también jamás superada. Pero a él también se debe el mayor despilfarro de recursos en malas construcciones.

“Apártense que allí viene Pedro Solórzano y los adoquina”. Ésa es la más célebre frase con que se recuerda al Ministro de Transporte de la “Nueva Era”, Pedro Solórzano. El plan adoquín no fue la principal crítica que recibió el famoso promotor de Ben Hur, el proyecto más criticado fue el de la ampliación de la carretera a Masaya, la más importante obra vial de la administración Bolaños.

El proyecto comenzó a finales de octubre de 2002 y contemplaba la ampliación de 31 kilómetros con un costo de 30 millones de dólares. Los grandes atrasos provocaron los enérgicos reclamos de la población y los políticos, pero sorprendentemente el ex ministro de Transporte salió en defensa de la empresa española constructora de la obra, Hispánica. Con todo y atrasos durante los dos primeros años de Bolaños se construyeron 2,396 kilómetros.

Durante los primeros 24 meses de la administración Bolaños se terminaron proyectos de vivienda iniciados en el gobierno anterior, cuya cantidad ronda las cuatro mil casas. De ésas, un mil 500 correspondían a la segunda etapa de PRSV con un costo de casi cinco millones de dólares.

Las construcciones de viviendas durante los gobiernos de Alemán, Bolaños y Ortega no han logrado superar el déficit habitacional que según el censo nacional del 2006 es de 500 mil viviendas. Para hacerlo, según estimaciones del Plan Nacional de la Vivienda 2005-2025, se requeriría un mil 340 millones de dólares, lo que implicaría unas 36 mil viviendas anualmente.

La inversión que Ortega ha hecho en Casas para el Pueblo no logra cubrir esa demanda, y menos cuando de casi seis mil casas prometidas para este año, solamente se han construido un poco más de un mil 500. Las Calles para el Pueblo no cubre ni el cincuenta por ciento de lo previsto para este año, porque de 240 kilómetros a pavimentar sólo se han hecho 101. Igual pasa con los programas Hambre Cero y Usura Cero. El primero tenía previsto gastar 263.4 millones de córdobas para este año y el segundo 97.

El Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP) calcula que de los bonos alimenticios hasta mayo solamente se ha ejecutado un 8.8 por ciento, por lo menos ésas son las últimas cifras que se conocen. A ese ritmo no se logrará cumplir con la meta, que sumado con Usura Cero, asciende a 175 millones de dólares para los cinco años. Los números de Usura Cero son menos conocidos. El IEEPP informa que solamente se conoce que de los 42 millones de córdobas del año pasado, más los 97 de este año, se estiman que se ha beneficiado a 23 mil mujeres, aunque los rótulos del poder ciudadano digan que son más de 73 mil.

Y las promesas siguen. Los discursos de Ortega no dejan de mencionar todos los beneficios para el Pueblo Presidente, pero las cifras indican que aunque los rótulos rosado chicha abunden por las calles con leyendas de “1,062 calles construidas” o “73,747 mujeres beneficiadas por Usura Cero”, la pobreza se instaló y no abandonó el poder que ha ganado con cada gobierno.

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