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Alonso Domínguez analista venezolano “Chávez tiene fecha de vencimiento”
En el 2013 termina la Presidencia de Hugo Chávez, sin posibilidad de reelección. Alonso Domínguez predice un fuerte período de confrontaciones dentro del chavismo para garantizar la continuidad de un modelo que ha convertido a Venezuela en un “sultanato petrolero” y en un laboratorio de experiencias “socialistas”
Por Carlos Salinas Maldonado
domingo@laprensa.com.ni

El presidente Chávez está preocupado, afirma el analista venezolano Alonso Domínguez. No es para menos. Según Domínguez, sus súbditos ya no lo ven como el dios que les cambiaría la vida y les garantizaría un futuro promisorio. El descontento y las críticas han subido de tono y el apoyo al “socialismo” chavista se ha erosionado. “La etapa del apoyo incondicional de los chavistas hacia Chávez cesó en Venezuela, eso se acabó”, afirma Domínguez.

Con Chávez, Venezuela ha alcanzado la inflación más alta del continente (la inflación acumulada es del 30 por ciento). Con Chávez la pobreza y la desigualdad se han mantenido en niveles preocupantes para un país petrolero, en momentos en que los precios del crudo viven su era de oro (en 2005, el 38.5 por ciento de la población era pobre, según el Instituto Nacional de Estadísticas). Con Chávez ha aumentado la violencia (en 2005 la tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes llegó a 38). Con Chávez ha aumentado la corrupción (el país ocupa el puesto 158 de un total de 180 naciones). Con Chávez se han cerrado los espacios políticos y se han limitado las libertades (el Presidente expulsó del país al representante del organismo Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, quien presentó un informe crítico sobre los derechos humanos en el país). Con Chávez se han vendido sueños que, una década después, no se han cumplido.

“En Venezuela hay más conciencia de que buena parte de esas promesas desembocan en ningún lugar, y de que muchas de ellas son la excusa para que ciertos grupos se enriquezcan”, afirma Domínguez.

He ahí la preocupación del Presidente. El próximo 23 de noviembre habrá elecciones regionales y las encuestas le dan la ventaja a los políticos disidentes y de oposición, lo que le restaría capacidad de maniobra al mandatario para continuar con su proyecto “socialista”. Además, su Presidencia cesa en 2013, sin que haya posibilidades de reelección, ni un liderazgo fuerte que le suceda para continuar su proyecto.

“Su gran preocupación es salir de la Presidencia y no tener quién lo suceda. Creo que ahí se va a plantear un conflicto muy grave”, afirma Domínguez, director de la organización Liderazgo y Visión, que visitó el país la semana pasada invitado por la Fundación Friedrich Naumann para impartir una conferencia sobre el “modelo” socialista chavista.

“Chávez tiene sus días contados. Su Presidencia termina en el 2013”, afirma Domínguez.

¿Cómo se puede entender que en un país con alta inflación y escasez de alimentos la popularidad del presidente Chávez se mantenga aún alta?

La popularidad del presidente Chávez hay que leerla desde una perspectiva más compleja. Lo que los estudios de opinión señalan es que esa popularidad se ha venido erosionando. Cuando alguien te dice: “Yo respaldo al presidente Chávez” hay que hurgar cuál es la naturaleza del apoyo. No necesariamente es un apoyo incondicional. Puede haber un venezolano que apoye al presidente Chávez pero que al mismo tiempo sea crítico hacia muchas de sus políticas y las rechace. La etapa del apoyo incondicional de los chavistas hacia Chávez cesó en Venezuela, eso se acabó. Y la fecha de eso es el 2 de diciembre de 2007, cuando se evidenció que podía haber un grueso sector del país que respalda al Presidente, pero que hace una evaluación crítica de muchas de sus iniciativas.

¿Ese respaldo que aún existe en qué se centra?

Chávez encarnó, y hasta cierto punto lo sigue haciendo, un reclamo de la sociedad venezolana hacia la clase política que no logró satisfacer demandas y expectativas que lógicamente se plantearon por el hecho del petróleo y de los altos ingresos. Había un descontento en 1998 y ese descontento sigue existiendo. ¿Cómo es que una sociedad que tiene tantas riquezas naturales pueda al mismo tiempo ser una sociedad con niveles de pobreza importantes y con una desigualdad tan profunda? Adicionalmente, Chávez ha logrado una conexión muy fuerte con sectores del país y ofrece una interpretación sobre la historia venezolana y sobre su futuro que encaja con la perspectiva de muchos.

Las últimas semanas se ha experimentado una reducción en los precios internacionales del petróleo. ¿Qué impacto va a tener en el Gobierno de Chávez?

Claro que va haber impacto. Chávez ha tenido una coyuntura muy favorable: cada año los precios del petróleo han ido subiendo y eso le ha permitido aumentar las expectativas. Éste es el primer año en el que eso no va a ocurrir. Con un precio oscilando en los noventa dólares, Chávez va a tener un problema fiscal serio por resolver. Esas medidas las han postergado en parte porque en Venezuela ha habido un ciclo electoral muy intenso en los últimos años y con toda seguridad no van a tomar ninguna decisión de ajuste severo antes del 23 de noviembre (día de elecciones regionales), eso vendrá después.

Yo te aseguro que buena parte de las ayudas y los apoyos que Chávez ha ofrecido a Nicaragua jamás se van a concretar, porque lo que hay detrás es un empeño, una sicología de ofrecer sin que realmente venga acompañada de una estrategia, de un plan, de una programación para concretar lo que se ofrece. Quizá lo que Chávez le ha ofrecido a Nicaragua puede estar por el orden de los seis mil millones de dólares, incluyendo la refinería.

¿Es la cifra exacta de la ayuda prometida?

Es una estimación. La verdad es que es difícil tener datos sobre eso en Venezuela. Tendrías que hacer un recuento de todas las promesas que ha hecho Chávez a través de los medios, que no necesariamente coinciden con lo que está programado presupuestariamente ni con las capacidades reales del país.

¿Entonces Chávez no tiene capacidad para cumplir con estos proyectos?

¡Claro que no! Cuando consolidas todas las ofertas de Chávez lo que encuentras es una situación en la que es difícil concretar buena parte de esas ofertas. Es lo mismo que ocurre dentro del propio país. En Venezuela se ofrecieron construir 2,500 módulos de “Barrio adentro”, ¿cuántos efectivamente se construyeron? Solamente 800. Y te puedo citar muchos ejemplos en los que hay un anuncio, se crea una expectativa que finalmente alimenta la esperanza de un cambio en la gente. Hemos vivido un ciclo de constantes promesas que nos hace olvidar lo que nos prometieron en el pasado. Creo que eso ya está llegando a su fin. En Venezuela hay más conciencia de que buena parte de esas promesas desembocan en ningún lugar, y de que muchas de ellas son la excusa para que ciertos grupos se enriquezcan.

¿Eso se puede esperar aquí con la refinería, una promesa que nunca se va a cumplir?

Claro. Solamente pusieron la primera piedra, pero la segunda, la tercera, la cuarta piedra... En el horizonte cercano eso uno no lo vislumbra. Igual pasa con muchísimas obras que Chávez ha anunciado para otros países y para los propios venezolanos.

Pero el presidente Chávez sigue logrando apoyo gracias a ese estilo de política.

¿Pero qué clase de apoyo? ¿De gobiernos o de los pueblos? Habría que distinguir esos dos niveles. Quizá muchos gobiernos han encontrado en Chávez una manera muy barata de obtener petróleo a cambio de exigencias que políticamente no son tan demandantes, como apoyos puntuales en determinados foros internacionales. Muchos países de América Latina se han embarcado en esto porque es petróleo a cambio de un apoyo político que pareciera no tener ninguna repercusión negativa en sus propios países. Quizá yo podría entender que para muchos sectores Chávez represente una esperanza. Lo que hay que ver no es lo que Chávez quiere, sino los métodos y los medios que está implementando para alcanzar esos objetivos. Y cuando entras en ese examen te das cuenta que Chávez está completamente equivocado sobre cómo está encarando el tema de la pobreza, por ejemplo en Venezuela.

¿Ha aumentado la pobreza con Chávez?

Se ha conservado en los mismos niveles. ¿Cómo te explicas eso cuando el país ha tenido el “boom” petrolero más extraordinario de su historia? Eso no tiene ningún sentido. La reducción de los niveles de pobreza debería ser mucho más drástica de lo que hoy las cifras oficiales reflejan. La mortalidad infantil no ha descendido en los últimos ocho años. Ha habido un gran “boom” petrolero que simplemente se ha despilfarrado sin que eso vaya a representar el fortalecimiento de la capacidad productiva del país o la creación de un sistema social decente para los venezolanos.

¿Si no hay capacidad productiva, qué tipo de economía es la venezolana?

Estamos hablando de una economía como la de un sultanato, que cada vez importa más lo que consume, que su sector manufacturero ha perdido capacidad importante. Tienes un país que se ha vuelto mucho más vulnerable a los “shocks” externos, porque se ha vuelto mucho más dependiente del petróleo de lo que era la Venezuela que Chávez recibió en 1998.

¿Ese tipo de economía es lo que Chávez llama Socialismo del siglo XXI?

Lo que eso significa, por una parte, es trastocar el sistema capitalista, cambiarlo por una economía alternativa. Para ello es vital cercar la propiedad privada y la iniciativa privada. Económicamente la apuesta es fortalecer otras modalidades de propiedad colectiva y que la iniciativa económica esté en manos de comunidades o del Estado. En política significa que hay enemigos y amigos y a los enemigos hay que exterminarlos y con los amigos se pacta y se convive. En materia social significa la colectivización; el individuo pasa a un segundo plano. Y finalmente en materia de Estado significa concentrar el poder en el Estado, convertirlo en el actor central en la vida de un pueblo y, además, concentrarlo en pocas manos y por mucho tiempo. Si todo eso lo sumas, no es nada distinto de los sistemas comunistas, sólo que el comunismo trae recuerdos tan negativos que tienes que buscar otra manera de denominar esa utopía, y la llamas Socialismo del siglo XXI.

¿Qué papel juega la oposición en Venezuela, porque se critica que siempre ha estado dispersa y no se ha puesto de acuerdo para frenar al Gobierno?

Fijate cual es el problema que la sociedad democrática venezolana confronta: que lo único que la unifica es el rechazo a Chávez. Ciertamente hay varias debilidades, una es que no sólo hay un liderazgo, hay múltiple liderazgos. No hay una visión nítida o propositiva como la que puede tener el chavismo. Sin embargo ha habido progresos. Uno de ellos es la convicción de la necesidad de participar electoralmente en todos los espacios, no perder espacios, como sí lo hizo la oposición en el pasado, que fue un grandísimo error. También se han establecido mecanismos que han permitido que haya acuerdos en muchísimas de las gobernaciones y alcaldías que están disputándose el 23 de noviembre, que alcanza más del 90 por ciento de los cargos en disputa.

Creo que el 23 de noviembre los venezolanos, además de elegir a sus alcaldes y gobernadores, están apostando por un modelo.

¿Qué cambios se pueden esperar después de estas elecciones?

Creo que va haber un rompecabezas muy heterogéneo y muy abigarrado, de muchos colores; cosa que es sana. Vas a tener gobernadores chavistas y gobernadores disidentes del chavismo; gente que puede identificarse con muchas de las propuestas de Chávez, pero rompen con la subordinación total hacia la figura del Presidente. Y vas a tener gobernaciones y alcaldías en manos de la oposición. Vas a tener un panorama no tan polarizado, mucho más variado. Y creo que eso le hace bien al país y en ese sentido hay muchas razones para el optimismo. Las últimas encuestas afirman que la mayor intención de votos la tienen ahorita los candidatos a gobernadores y alcaldes de la oposición. ¿Eso significa que el Gobierno de Chávez está a punto de caer? No es verdad, pero sí vas a tener a un Gobierno mucho más limitado.

Pero la Asamblea y el sistema judicial seguirán bajo el control del Presidente.

Sí, pero uno puede notar que en la Asamblea hay un creciente malestar por lo que ha terminado siendo: diputados que uno podría pensar que hoy día son simplemente “levantalamano” de las órdenes de Chávez. Hay señales que demuestran que en la Asamblea puede haber una recomposición sin la necesidad de que haya elecciones; que se convierta en un espacio autónomo.

¿Estamos hablando de diputados chavistas descontentos con el Gobierno?

Que podrían comenzar a tomar decisiones de manera independiente.

¿Y qué pasaría una vez que termine este período presidencial?

En Venezuela es claro que el presidente Chávez tiene fecha de vencimiento, no se puede reelegir, en el 2013 está listo. Perdió la oportunidad que tuvo para proponer una reforma a la Constitución que permitiera su reelección, y es muy claro que no puede volver a presentar esa propuesta, porque la Constitución dice que si tu propuesta de reforma es derrotada, no la puedes presentar en el mismo período. Él tendría que esperar su salida de la Presidencia para promover una propuesta de ese tipo. Su gran preocupación es salir de la Presidencia y no tener quién lo suceda.

¿Y qué opciones tiene?

Creo que ahí se va a plantear un conflicto muy grave. Chávez al final va a tratar de zanjarlo. Hoy día se perfilan tres figuras como claves sucesores de Chávez: Jorge Rodríguez, quien fue durante mucho tiempo el director del Consejo Nacional Electoral; Diosdado Cabello, gobernador de un estado y que no tiene mucho chance de ser reelecto; y Aristóbulo Istúriz, que fue durante mucho tiempo su ministro de Educación y es candidato a la alcaldía de Caracas. Lo que sí es claro es que Chávez no va a poder reelegirse en 2013.

Habría entonces un candidato marioneta a la Presidencia, que Chávez manejaría a su antojo.

Pero esos candidatos marionetas pueden perfectamente salir respondones. No hay ninguna garantía de que aquella persona que te jura fidelidad, en la sucesión del cargo más temprano que tarde termine adoptando una posición independiente.

¿Se podría hablar en 2013 de un posible fin del chavismo?

Es difícil hacer una predicción de ese tipo. Lo que sí te puedo decir es que Chávez tiene sus días contados, en el mejor sentido del término: su Presidencia termina en el 2013.

Chávez revive el trueque

El presidente Hugo Chávez ha convertido a Venezuela en un laboratorio de experiencias “socialistas” que han convertido a una de las mayores economías petroleras del mundo, en “un sultanato que cada vez importa más lo que consume”, según el analista Alonso Domínguez. El último experimento del chavismo ha desconcertado a los venezolanos: una suerte de trueque como forma de intercambio comercial.

¿En la práctica en qué consiste este sistema de trueque implementado por el presidente Chávez?

No es trueque propiamente. Si yo produzco papas, esas papas son estimadas a un precio y yo puedo transar esas papas por unos billetes y con esos billetes puedo comprar, solamente en ese espacio, en ese mercado, otros productos de productores que concurren a venderlos allí. Yo no cambio papas por cebollas o tomates, sino que efectivamente puedo comprar cebollas con esas monedas sociales, pero no puedo ir a un banco y depositarlas; son simplemente un instrumento de cambio.

¿Qué impacto ha tenido ese sistema en Venezuela?

El impacto es muy limitado. Lo que está adelantándose en Venezuela es un experimento en materia económica y social a gran escala, financiado por la renta petrolera, cuyo 85 por ciento de los ingresos proviene del dinero de Estados Unidos. Es decir que los Estados Unidos finalmente están financiando un experimento de naturaleza socialista en Venezuela. Son experiencias muy limitadas y no hay tampoco una estadística confiable, datos oficiales lo suficientemente fiables para sacar conclusiones en este momento. Lo que sí puedo decir es que son experiencias muy focalizadas.

¿Cómo ha asimilado la población este tipo de intercambio?

No sabría decir con exactitud cuál es la percepción de las personas involucradas. Si uno se atiene a la información gubernamental, obviamente son maravillosas las experiencias. Esto se debe en parte a que hay un uso propagandístico de ésta y muchas otras iniciativas del Gobierno.

¿Este sistema ha afectado la economía, ha influido en la inflación, que es una de las más altas de la región?

Sí, la inflación en Venezuela es la más alta de América Latina y una de las más altas del mundo en este momento. Esto obedece a varios factores: el constante acoso al que ha sido objeto la iniciativa privada en Venezuela, un país que ya no sólo dejó de recibir inversión privada extranjera, sino que se ha convertido en un país con fuga de capitales y donde hay inversión privada negativa. El Gobierno ha contribuido muchísimo con las estatizaciones y las expropiaciones, que finalmente han significado un desembolso del Estado de una gran cantidad de millones de dólares a estos empresarios que se han llevado su dinero fuera de Venezuela. El Gobierno les paga para que se vayan.

La inflación también obedece a que hay un “boom” petrolero, y el gasto público en los últimos años se ha incrementado notablemente: la cantidad de dinero que hay en la calle es muy grande. Entonces hay una situación con inflación, pero además escasez de productos esenciales y materiales para la construcción.

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