El patriotismo es elúl-timo refugio de los bribones. Lord Acton.
A esto, aunque en forma grotesca, se puede reducir toda la estrategia del partido republicano en el poder. Presentan a un héroe de una guerra equivocada provocada sin embargo por un Presidente demócrata, Lyndon B. Johnson, como el salvador de una política totalmente desprestigiada. McCain puede ser un buen hombre y desde luego valiente aunque no necesariamente un estratega como lo señalara acertadamente el vencedor de Kosovo, general Clark, como lo era señaladamente Eisenhoward que sí fue un verdadero estratega que ganó la Segunda Guerra Mundial pero perdió la Guerra Fría hasta que Kennedy nos salvara de un holocausto nuclear en la crisis de los misiles de octubre e iniciara el camino hacia un acuerdo general con la Unión Soviética entre Reagan y Gorvachov que llevaría irremisiblemente al colapso de ésta.
También lo presentan como un independiente (Maverick) y un reformador cuando no sería más que un instrumento, por no decir títere (stooge), en manos de los que manejan realmente el partido: Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis como son Cheney, Patterson, Buchanan y el genio maléfico de la publicidad que llevó dos veces a un inepto como George Bush hijo dos veces a la Presidencia. Cheney es el genio del mal, el hombre fuerte eminencia gris y poder tras el trono. Patterson y Buchanan los ideólogos. La gobernadora Palin, de Alaska, no es más que una muñeca estilo Barbie que juega hockey, buena cazadora, buena madre antiaborto y conservadora para atraer a las mujeres de ese segmento hacia la fórmula republicana.
A esto se reduce todo. La verdad es que ese país enfrenta una crisis y con ellos nosotros el resto del mundo de colosales proporciones tanto política como económica social y ambientalmente de colosales proporciones que no creo sinceramente el Partido Republicano tenga la capacidad ni el deseo de enfrentarlos como realmente se debe. Por ejemplo, el problema del Acuerdo de Kioto que Bush se negó rotundamente a firmar o el problema de Doha en materia agrícola. El New York Times del 5 de septiembre lo expresó atinadamente de esta forma: “Los republicanos se presentan como si fueran un partido que no estuviera en el poder para distanciarse de la Administración Bush y tratar de engañar a un pueblo que ya no quiere seguir engañado”.
Por su parte la fórmula Obama-Biden responde sin ambages a la dura realidad que enfrentamos ellos y nosotros y el resto del mundo. Ellos representan a las minorías reprimidas en ese país: negros e irlandeses católicos contra la hegemonía secular de los llamados WASP, que significa Blancos Anglosajones y Protestantes, que ven amenazadas esa misma hegemonía de la que han gozado. Pero Estados Unidos ha cambiado mucho para bien de todos a pesar de sus fallas, como lo señalara el eminente analista político William Pfaff, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial y el mundo entero aplaude entusiasmado ese cambio, pues los mismos africanos, en concreto Kenia, de donde es su padre, lo consideran propio e igual Indonesia y Hawaii donde predomina el elemento asiático. Más aún, el triunfo de la fórmula demócrata sería el mejor elogio a la Declaración de Independencia de 1776, sobre la igualdad de los hombres ante la ley en todo el mundo, noble causa por la que Estados Unidos lucho heroicamente y venció a dos crueles y sanguinarias tiranias: la nazi de Hitler, y la comunista de Stalin.
Todo dependerá ahora de un buen juicio del electorado norteamericano del que se puede decir que tiene en sus manos el futuro del mundo.