La crisis financiera que eliminó drástica y comple- tamente las líneas entre los bancos y las firmas de inversión viene ahora a dar la posibilidad de eliminar también las divisiones que existen entre sus reguladores. Ahora podría existir un solo regulador que aseguraría mayor estabilidad a los mercados. Esto se debe a que el papel de la Comisión de Títulos y Bolsa (SEC, en inglés) se ha visto bastante disminuida, aunque no hay que equivocarse, la SEC seguirá siendo el regulador de preferencia para supervisar la emisión de títulos valores.
Vimos que la semana pasada los dos bancos de inversión de mayor reputación en Estados Unidos: Goldman Sachs y Morgan Stanley, aceptaron pasar a convertirse en holdings bancarias. Con ello la época de gloria y fama de los bucaneros y aventureros financieros de alto vataje llega a su fin.
Los otrora prestigiosos bancos de inversión estarán ahora sujetos a estrictas regulaciones, fuertes requerimientos de capital, y tendrán ganancias bastante más bajas de las que históricamente ganaron con alto palanqueo y asumiendo alto riesgo.
Ese mítico Wall Street llegó a su fin. Atrás quedan grandes nombres como Bear Stearns, Lehman Brothers y Merrill Lynch. Otros que los antecedieron muchos años atrás se habían vendido a bancos como Paine Webber a UBS; Shearson a American Express, y JP Morgan al Chase Manhattan Bank. Al convertirse en compañías tenedoras (holdings) de bancos estarán bajo la supervisión del Banco Central de EE.UU. (FED, en inglés). Estas tenedoras de bancos han soportado mejor las tormentas financieras, ya que sus regulaciones a las que las someten son más estrictas. Como banco Goldman Sachs estaría ahora rankeado como el cuarto más grande de EE.UU. únicamente debajo de Citigroup, JP Morgan y el Bank of America.
Aparentemente Morgan Stanley ya había comenzado con meses de anticipación a pedirle a los reguladores del FED que le hicieran un due diligence para su conversión. Si observamos el fenómeno estos vaivenes violentos financieros habían estado limitados en gran parte al mercado de valores y préstamos entre bancos comerciales y los de inversión.
Ahora estos dos nuevos bancos comerciales tendrán que someterse a una serie de reguladores bancarios federales como son el Contralor de la Moneda, que ve a los bancos nacionales; obviamente al FED y también al FDIC, que garantiza los depósitos de los clientes, ya que se espera que Goldman y Morgan Stanley vayan a atraer depositantes. De hecho el segundo hombre más acaudalado del mundo, Warren Buffett, ya saludó al nuevo Goldman Sachs al invertir hoy 5 billones de dólares a través de su compañía Insignia Berskshire Hathaway.
Como se sabe, estas grandes cantidades de depósitos se vuelven muy baratos y son la fuente principal de cualquier banco comercial promedio para sus colocaciones en préstamos y otras inversiones más sofisticadas. Son fuentes de financiamiento al que sólo un banco regulado puede tener acceso y son muy predecibles. De hecho son las que han salvado a los bancos grandes más conocidos como Citigroup Inc., Bank of America Corp., J.P. Morgan Chase & Co., Wachovia Corp. y Wells Fargo & Co.
LO QUE VIENE
Creo que el Congreso de los EE.UU. aprobará de manera expedita el paquete de salvamento de 700 mil millones (billones en inglés) de dólares. Senadores de la Comisión que estudia este paquete han llegado a reclamar que Wall Street pida disculpas.
Dijo Mark Twain que “la virtud nunca ha sido tan respetable como el dinero”. Y ahora vemos cómo dada la urgencia de controlar esta crisis, la respetabilidad del dinero vino más rápido que buscar la falta de virtudes de los que pudieron haber provocado esta catástrofe. Aunque el Congreso ya está buscando a los culpables de esto.
La pregunta no es retórica, ya que Wall Street como tal era una metáfora más que un lugar físico. Sin embargo, para el equipo del presidente del FED, Ben Bernanke, y el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, no deja de ser un asunto incómodo.
Existen personas que critican fuertemente a los banqueros de inversión, los que supuestamente se apalancaron 30 a 1 con fondos de cortísimo plazo, el que invirtieron en largo plazo, en derivativos ilíquidos y para al final actuar como “sorprendidos” por el desastre. Mientras otros alegan conflicto de intereses, ya que se dejó caer a Lehman pero el Secretario del Tesoro es aún accionista de Goldman, de quien fue su presidente ejecutivo.
Con este rescate se espera que se calmen las aguas y que esta volatilidad en los mercados financieros no contagie al resto del mundo.
Muchas preguntas quedan sin responder, pero solo el tiempo dará la razón sobre si ésta es la ultima de las grandes crisis económicas que estamos viendo y si habrá juicios para aquellos presidentes de bancos involucrados en este desastre.