El presidente venezolano Hugo Chávez aseguró ayer haber acordado con China la compra de 24 aviones de entrenamiento y reconocimiento, un extremo sobre el que Pekín no se ha pronunciado, tras una jornada marcada por la firma de acuerdos petroleros.
“Estamos negociando aquí y acordando la compra de unos aviones que son de entrenamiento y reconocimiento, que nos hacen mucha falta”, señaló Chávez al finalizar su encuentro y cena con el presidente chino Hu Jintao.
Según el venezolano, la compra ya se acordó, pero dijo no tener “los detalles en la mano” de un acuerdo que podría exasperar a Washington, su eterno enemigo “imperialista”, contra el que intenta crear una alianza alternativa con enemigos de EE.UU. como Rusia, Cuba o Irán.
Chávez anunció hace unas semanas desde Caracas que compraría a Pekín 24 aviones de combate, mientras que otras fuentes señalan su interés por sistemas de defensa antimisiles y submarinos diesel, que probablemente negociará en Rusia, donde estará hoy.
Explicó que en la actualidad Venezuela cuenta con tres aviones ligeros de ataque de tecnología norteamericana, los Bronco, pero debido al bloqueo de Washington al traspaso de tecnología de defensa a Venezuela, no pueden mantenerlos ni repararlos.
Cuentan además con aviones brasileños Tucano, también de tecnología estadounidense, “hasta que Lula me dijo que no perdiera más tiempo, porque Bush no quería” que les facilitara mantenimiento.
“Me vine a Pekín, me vine a Moscú, y allá tenemos nosotros ya un escuadrón de aviones de combate Sukhoi, mejores que los F-16”, dijo Chávez.
El mandatario venezolano hizo de su visita a China una jornada marcada por la firma de 26 acuerdos en los que ha predominado el sector del petróleo. Venezuela es el quinto mayor productor del mundo y envía a China el 4 por ciento del que necesita la mayor potencia emergente del planeta.
Con los acuerdos firmados ayer, Caracas aumentará sus actuales envíos de 250 mil barriles diarios hasta los 500 mil el año próximo, por lo que el país asiático se convertirá en su segundo socio energético, por detrás de EE.UU., del que intenta independizarse económicamente.
Además, ambos gobiernos estudian la construcción de cinco refinerías adicionales en suelo chino para enviar “hasta un millón de barriles” en 2012, lo que convertiría a Venezuela en el principal exportador de petróleo al país asiático, desbancando a Arabia Saudí, que actualmente envía esta cuantía a Pekín.
Aunque Pekín se desvinculó ayer de cualquier vínculo ideológico con Caracas, Chávez reiteró que ambos países están creando “modestamente” un nuevo modelo económico con sus empresas estatales opuesto al estadounidense, que sufre una grave crisis de repercusiones globales.