El cubano Rafael Ávila durante el entrenamiento en el Estadio Jackie Robinson, del IND. /LA PRENSA/ G. MIRANDA
Éxito cuesta el doble
Alberto Rayo Ruiz
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“Muy animados”

Rafael Ávila se mostró contento por la manera en que los peloteros y entrenadores han recibido las clínicas tanto en las sesiones orales como en las prácticas. ”Tengo que admitir que me gusta mucho el ambiente. Los coachs y muchachos están contentos, muy animados, y especialmente, con la disposición para aprender”, comentó Ávila. Ávila es acompañado por un grupo de cuatro coachs dominicanos.

Físico de jugador importa, pero no es determinante

La República Dominicana tiene una evidente ventaja sobre Nicaragua cuando se trata del desarrollo y la firma de peloteros. Ellos tienen las características físicas que permiten potenciar el talento, casi natural, que poseen.

Cuando se conoce ese aspecto no extraña que existan unos 900 peloteros dominicanos firmados —300 en Estados Unidos y 600 en las academias—, 200 entre los rósters de 40 de las organizaciones, y más de un centenar en las Grandes Ligas.

Por supuesto, la aparición de las academias explotó ese potencial dominicano hasta el punto de convertirlo en la mayor industria de peloteros.

No obstante, Rafael Ávila, quien coordinó ese crecimiento impresionante de Dominicana en las Grandes Ligas, asegura que el físico de un pelotero es importante pero no determinante en las aspiraciones por alcanzar el máximo nivel.

Y el tema salta a discusión porque varios de los 40 peloteros juveniles nicaragüenses que están recibiendo las clínicas con Ávila en el Estadio Jackie Robinson, no alcanzan siquiera un promedio de seis pies de estatura ni tienen el tonelaje que les añade fortaleza.

“Las condiciones físicas de un atleta en cualquier deporte son importantes, pero no determinantes. En el beisbol es el mismo caso”, dice Ávila.

“El ejemplo que siempre menciono en este caso es Pedro Martínez. ¿Cuántos Cy Young tiene? Tres. ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto mide? Lo firmé y entrené yo. Pesaba 165 libras. Mide 5.10 pies. Y durante años fue el mejor pitcher de las Grandes Ligas”, señaló Ávila.

De acuerdo con el también vicepresidente de Operaciones para América Latina de los Dodgers de Los Ángeles, el éxito de un pelotero está determinado por su habilidad —las herramientas que posea— y el instinto para jugar.

“El pelotero de aquí (Nicaragua) que no es tan alto y fuerte como el dominicano, puede compensar esa desventaja con agilidad. Y eso se consigue trabajando con interés, con determinación y con inteligencia. Este juego no es para brutos, se necesita de la mente”, explica.

“Cuando no tienes el físico, tienes que trabajar el doble. (Pedro) Martínez tenía talento pero no el físico, y él trabajó mucho. Es decir, la disciplina es lo que determina tu futuro. Si un dominicano trabaja ocho horas, los otros que no tienen ese físico tienen que trabajar las 24 horas en el terreno y en la mente”, afirma el cubano.

Ávila continuará hoy compartiendo charlas con entrenadores y dirigiendo prácticas con los peloteros.

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