Steven R. Hurst
WASHINGTON/AP
Casi un quinto de los electores estadounidenses continúan indecisos entre el candidato demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, sin poder decidir quién podría calmar la revuelta en el mercado financiero estadounidense y salvarlos de una crisis económica.
La cantidad de electores indecisos aumenta la apuesta en el primer debate presidencial, que se realizará el viernes en la Universidad de Misisipí.
Obama y McCain deberán convencer al público de que tienen la capacidad de manejar la incertidumbre económica, la mayor desde 1932, cuando el país optó por el demócrata Franklin D. Roosevelt durante la Gran Depresión.
Una encuesta reciente realizada por The Associated Press y Yahoo News, realizada del 5 al 15 de septiembre, mostró que el 18% de los electores aún no se han decidido, o tienen disposición a cambiar su punto de vista, dependiendo de la posición que asuman los candidatos con respecto a la economía.
Por su parte el sondeo prensa y población del centro de investigación Pew, realizado entre el viernes y el lunes, mostró que el 57% de los electores creían que el gobierno hacía lo correcto al enfrentar a la crisis económica.
La encuesta mostraba que los estadounidenses apoyaban el plan de rescate de 700.000 millones de dólares propuesto por el gobierno de Bush con una relación de casi 2 a 1.
Obama y McCain llegaron a un acuerdo poco común el martes cuando ambos solicitaron que el rescate fuera sujeto a una vigilancia independiente y que garantizara que los ejecutivos más importantes no fueran recompensados.
El sondeo del centro Pew encontró que el 47% creía que Obama manejaría de mejor forma la crisis financiera contra el 35% de los que favorecían al republicano McCain en esa misma situación.
Ambas encuestas analizaron la apreciación de los electores antes de que el jefe de campaña de McCain, Rick Davis, creara una imagen negativa tras los reportes del martes que señalaban que uno de los gigantes inmobiliarios rescatados por el gobierno había pagado 15.000 dólares mensuales al grupo de cabildeo de Davis poco antes de que la compañía fuera comprada.
El dinero de Freddie Mac al grupo de Davis era aparte de más de 30.000 dólares mensuales destinados directamente al jefe de la campaña de McCain, que fueron pagados a lo largo de cinco años desde el 2000. Los 30.000 dólares mensuales provenían de Freddie Mac y Fannie Mae, el otro gigante inmobiliario que ahora es administrado por el gobierno.