El terror al matrimonio ha desaparecido en los últimos 18 meses en los Juzgados de Managua, donde en ese lapso los jueces de lo Civil han realizado un mil 32 bodas.
La oficina de prensa de los Juzgados destacó que todas las semanas, los diez jueces de seis Juzgados de Distrito de lo Civil y cuatro Locales de lo Civil, celebran matrimonios entre parejas que, según el juez Néstor Castillo, en algunos casos han cohabitado hasta por 60 años.
Según un comunicado de prensa, quienes más se están casando son parejas que tienen años de estar “juntados” y han optado por formalizar sus relaciones.
La cifra de un mil 32 casamientos entre enero del año 2007 y agosto de este 2008, da un promedio de 57 bodas por mes, lo cual, para Néstor Ramón Castillo Vanegas, juez Cuarto de Distrito de lo Civil de Managua, es una cifra “bastante alta”.
De acuerdo con el mismo juez Castillo, la cifra de divorcios mensuales ronda los 40 por mes en los Juzgados de Managua.
Recientemente se sumaron dos parejas a la lista de casados, Yaninet Maricela Flores Espinosa con Norlan Antonio Peña Olivas, y Yeselbia Ascencio Zelaya con Lino Romero Lanzas, quienes decidieron unirse en matrimonio después de ocho y tres años de convivencia, respectivamente.
Ambas parejas aseguraron que decidieron casarse porque ahora “están seguros del significado del matrimonio” y, en el caso de Flores y Peña, porque “queremos llegar a viejos juntos”.
CERO “JAYANADAS”
Antes de iniciar el acto matrimonial, el juez Castillo pronunció una especie de receta para alcanzar ese objetivo, aconsejando a los varones que quieran y respeten a sus esposas.
“La mujer es bien delicada, aunque hable, hable y hable no quiere decir que vamos a contestarle con jayanadas (groserías), las mujer es bien débil en ese aspecto (el maltrato verbal) y las heridas quedan, recuerden que es la madre de nuestros hijos y venimos de una mujer. Hay que ayudarla en los trabajos del hogar y no es malo que al llegar a la casa agarren la escoba y barran el patio”, aconsejó el juez Castillo a los recién casados.
ANÉCDOTA
El juez Castillo relató una de las tantas anécdotas que ocurren en los Juzgados, durante la realización de los matrimonios, sobre un joven que por error se casó con su cuñada.
“La novia del muchacho tenía una hermana gemela idéntica y parece que en la carrera tomaron la cédula de la otra hermana, sin reparar en el nombre”, recordó el judicial.
Al preguntar al novio, que no sabía leer, si aceptaba por esposa a la muchacha, contestó que sí, aunque se leyó el nombre de su cuñada. El problema fue después cuando él cotejó la documentación. “Seguramente por nervios o emoción ninguno de los contrayentes se percató del cambio de nombre y sin pensarlo dos veces dijeron que se aceptaban como esposos”, concluyó el judicial.