El chanchito se pasea por toda la casa. Ha crecido, se ve sano y la mamá de la familia ya hace planes sobre el negocio que hará con la carne. Ninguno de los cuatro miembros de la familia parece darse cuenta, aunque más bien parece que no interesa, que el animal se alimenta de las heces fecales que encuentra en el patio.
No es que esa humilde familia de Sánchez Dos, una comunidad del municipio rivense de Tola, en Rivas, quiera crear o mantener el círculo de contaminación. Simplemente, no tienen letrina.
En Rivas, otras quince mil personas carecen de inodoro o excusado, pero por vergüenza o simple desinterés, el tema hasta pasa inadvertido para los gobiernos locales y nacionales.
A nivel nacional la situación es grave. Diariamente ochocientos mil nicaragüenses, el quince por ciento de la población, vacían sus vejigas y sus intestinos en los patios de sus viviendas, junto a árboles, en las calles, cerca de los ríos y en cualquier área al aire libre.
El “fecalismo al aire libre”, un eufemismo usado para describir cuando las personas realizan sus necesidades fisiológicas fuera de los servicios higiénicos, es una práctica que no sólo ocurre en los departamentos más pobres o alejados de las ciudades centrales en el país. En Managua, la capital nicaragüense, unas 46 mil personas no tienen inodoro, letrina o excusado, de acuerdo al más reciente censo realizado por el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide).
Otras personas, poco más de cuatro millones de nicaragüenses, figuran en el censo como parte del sector poblacional que “sí tiene” servicio higiénico. Pero, su situación no es tan favorable como numéricamente parece, según confirmó María Elizabeth Ordóñez, habitante del barrio capitalino Los Vanegas.
Ordóñez es la matrona de cuatro familias que viven en igual número de pequeñas viviendas o grandes cuartos dentro de la misma propiedad. Todos, 16 personas de las cuales nueve son menores de edad, tienen acceso a una misma letrina desde hace ocho años.
Pero... “los niños no usan el excusado. Es más seguro que hagan sus necesidades en el patio”, reconoce Ordóñez, al margen de la conmemoración internacional de este año que fue catalogado como el Año del Saneamiento y en el que se pretende aumentar el acceso a los servicios higiénicos.
“Uno de los niños se me fue dentro del excusado y casi se me muere, entonces, es mejor que no lo usen”, dijo Ordóñez en un discurso doblemente peligroso porque, de acuerdo a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la niñez es precisamente el sector más afectado por la contaminación de las excretas al aire libre.
Los datos de la OPS indican que el uso de un sistema sanitario con protección mínima reduce hasta en un 30 por ciento la mortalidad infantil, porque disminuye los riesgos de diarrea, la enfermedad que causa mayores muertes infantiles en los países con problemas de agua y saneamiento.
Martha Loáisiga Vanegas, habitante del sector capitalino de Esquipulas, reconoce la necesidad del uso de la letrina. Pero, mostrando el viejo excusado donde hay cuadernos usados y cuyas paredes son pedazos de trapos viejos, Loáisiga Vanegas asegura que pronto su familia tendrá que dejar de usarlo.
“Es un hoyo que no tiene profundidad, lo hicieron hace tres años y ya se está llenando. Necesitamos otro, pero nosotros no tenemos dinero para comprar una nueva letrina”, dijo Loáisiga, quien también es la matrona de tres familias que habitan en la misma propiedad y que usan la misma letrina.
LAS CIFRAS SUCIAS EN NICARAGUA
Alrededor del mundo se producen 200 millones de toneladas de desechos no tratados, debido a la falta de letrinas, y aunque aún se desconoce la cantidad de desechos que son aportados por la población nicaragüense, la cantidad parece ir en aumento.
De acuerdo a las cifras nacionales, poco más de 789 mil personas no tienen inodoro o letrina. Mientras, otras once mil personas tienen acceso a inodoros que descargan directamente en un río o quebrada.
Las Regiones Autónomas son las zonas donde hay menos acceso a servicios higiénicos. En la Región Autónoma Atlántico Norte (RAAN), poco más de 126 mil personas no tienen inodoro o letrina, sólo doce mil tienen inodoros y poco más de 175 mil tienen letrina.
Mientras, en la Región Autónoma Atlántico Sur (RAAS) la cifra de los que no tienen servicio higiénico supera los cien mil.
“El avance para que la población acceda a algún tipo de letrina ha sido tímido, lento”, catalogó al respecto Medea Morales, oficial de programas del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).
Según explicó Morales, quien además fue asesora técnica para la realización del Censo nacional del 2005, si la tendencia continúa igual que en los últimos diez años, Nicaragua no cumplirá el Objetivo del Milenio número siete, referente a la reducción de la brecha de porcentaje de personas sin acceso a una fuente de agua potable y servicios básicos de saneamiento.
Las declaraciones de la funcionaria del UNFPA se basan en los mismos datos oficiales del país.
De acuerdo al Inide, en 1995 el 78 por ciento de los nicaragüenses tenía acceso a un inodoro o letrina. Diez años después, en el 2005, la cifra aumentó a 85, es decir una diferencia de siete puntos porcentuales.
LA SALUD, MÁS AFECTADA
De acuerdo al informe de las Naciones Unidas en este año, reducir la exposición a los excrementos humanos mediante el uso de inodoros y letrinas apropiadas evita todos los años aproximadamente 400 millones de casos de contaminación a nivel mundial.
Aunque en Nicaragua no se cuenta con las estadísticas exactas para calcular las afectaciones por la falta de inodoros y letrinas, sobre todo si se toma en cuenta el hermetismo de las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa), Miguel Ángel Balladares, oficial de salud ambiental y desarrollo sostenible de OPS, indicó que la falta de una letrina es una bomba de tiempo para la salud.
“Las excretas son focos de enfermedades, van directo a las casas, a los alimentos. Salen del cuerpo y regresan a los hogares y contaminan”, categorizó Balladares.
El oficial de OPS explicó que los desechos tienen agentes patógenos que provocan enfermedades diarreicas, una de las principales causas de mortalidad entre la niñez.
Además, las enfermedades de la piel y los problemas visuales están a la orden del día, cuando los desechos quedan al aire libre, agregó.
“Y parece mentira, pero cuando uno tiene su excusado en buen estado, todo cambia para mejor en la salud y la familia”, dice en tono de satisfacción María Migdalia Castro, una comunitaria del sector capitalino de Los Vanegas.
La familia de Castro fue beneficiada por el Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE) con la construcción de dos letrinas en la propiedad que es ocupada por diez personas.
“Este excusado es muy útil. Ya teníamos más de cinco años usando el viejo excusado y ese ya se estaba saturando. Además, éste es más bonito”, comentó la señora, quien apenas y voltea a ver el viejo excusado usado por tres familias que viven en la misma propiedad.
El FISE tiene planes de construir otro centenar de letrinas en la zona oriental de Managua. Por el momento, los polémicos Consejos del Poder Ciudadano (CPC) ya concluyeron el censo donde identificaron la necesidad de las familias por tener acceso a nuevos inodoros.