Los líderes del mundo reclamaron ayer ante la Asamblea General de la ONU, medidas para evitar que la crisis financiera actual se globalice, frene el desarrollo y aumente la pobreza.
El terremoto financiero con epicentro en Estados Unidos que sacude a los mercados mundiales fue este año el tema principal del debate de la 63 Asamblea General de la ONU, que abrió ayer en Nueva York con los discursos de varios presidentes, entre ellos el de Estados Unidos, George W. Bush, y su más acérrimo rival, el iraní Mahmud Ahmadineyad que, en su discurso, anunció que a Estados Unidos le está llegando su final.
Uno de los oradores más esperados fue Bush, quien para intentar tranquilizar al resto del mundo, prometió actuar “con la urgencia requerida” en el caso de las quiebras de los bancos más grandes de su país. “Les puedo asegurar que mi Administración y nuestro Congreso están trabajando juntos”, dijo Bush ayer por la mañana.
Pero a la vez que Bush decía eso, las Bolsas de Valores del mundo retrocedieron y en Washington los legisladores siguieron debatiendo contrarreloj un plan de rescate financiero por 700 mil millones de dólares. El plan de Bush fue calificado por congresistas de inaceptable en su actual estado.
POTENCIAS SÓLO VEN HACIA ADENTRO
El período de sesiones de la ONU fue inaugurado por el Secretario General Ban Ki-Moon, quien advirtió que el mundo enfrenta un “desafío de liderazgo” para lidiar con la tormenta financiera, que se suma a una crisis energética y alimentaria.
“Veo un peligro de naciones mirando más hacia dentro, en vez de mirar hacia un futuro compartido”, dijo Ki-Moon a una audiencia de más de 120 Jefes de Estado o de Gobierno.
Otro de los que habló fue el presidente de la Asamblea General, el ex canciller de Nicaragua Miguel D’Escoto, quien opinó que la crisis financiera actual impedirá avanzar hacia los Objetivos del Milenio, consistentes en reducir a la mitad la pobreza para el 2015.
“Siempre son los pobres quienes pagan el precio por la codicia descontrolada y la irresponsabilidad de los poderosos”, deploró D’Escoto.
Luego, el Presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dedicó buena parte de su discurso a la crisis financiera y la necesidad de que cada país asuma responsabilidades. Y el Presidente francés Nicolas Sarkozy propuso una cumbre mundial, antes de fin de año, para “reflexionar juntos sobre las lecciones a sacar” de la “más grave” crisis financiera desde los años 30.
“Reconstruyamos juntos un capitalismo normal y regulado en el que sectores enteros de la actividad financiera no sean dejados solamente al criterio de los operadores del mercado, donde trabajan los bancos. La función de los bancos es financiar el desarrollo económico, más que la especulación”, dijo Sarkozy.
Por su parte, el Presidente panameño, Martín Torrijos, criticó que se gasten miles de millones de dólares para rescatar bancos en dificultades y se mire “con indiferencia” cuando millones de niños mueren cada año por desnutrición.
A su vez el Presidente de Bolivia, Evo Morales, insistió en que el capitalismo es “el peor enemigo de la humanidad” y proclamó en la ONU “los diez mandamientos para salvar el planeta” que pasan, según él, por erradicar el capitalismo porque, “donde hay capitalismo hay explotación”.