La decisión era firme y para toda la vida: la democracia o el exilio. Anastasio Somoza García no creía en la democracia y Francisco Aguirre Baca optó por el exilio, hasta el último día de su vida, que fue el domingo, cuando expiró en Estados Unidos, adonde llegó tras un golpe de Estado que ocurrió en 1947.
Aguirre Baca era el padre del diputado Francisco Aguirre Sacasa y hermano de Horacio Aguirre, director del Diario de Las Américas, de Miami.
Aguirre Baca trabajó en el Gobierno en los primeros años de la presidencia de Anastasio Somoza García, pero nunca aceptó el golpe de Estado que sufrió Leonardo Argüello el 27 de mayo de 1947, a manos del dictador.
Trastocada la democracia, Aguirre Baca, quien alcanzó el grado de teniente en la Guardia Nacional, decidió irse a Estados Unidos.
“Él pasó por dos períodos. Cuando estuvo trabajando para el Gobierno de los Somoza, lógicamente estaba adscrito allí; pero cuando se dio el golpe de Somoza a Leonardo Argüello, él en protesta abandonó el país y se fue a Estados Unidos”, explicó el politólogo Emilio Álvarez Montalván.
Leonardo Argüello, llamado en 1947 el hombre de “las barbas de chivo” por la revista Time, ganó la Presidencia por obra y gracia de Anastasio Somoza García, pero la perdió en cuestión de días por querer “independizarse” del hombre que manejaba a su antojo a la Guardia Nacional.
Ni siquiera Rafael Leonidas Trujillo Molina, el dictador de turno en República Dominicana, respaldó el golpe de Estado que Somoza propinó a Argüello.
Álvarez confesó ayer que guarda los más apreciables recuerdos de Aguirre Baca y que su deceso es un golpe fuerte.
“Él (Aguirre Baca) siempre fue un caballero muy culto y gentil, que estaba al acceso de los nicaragüenses que necesitaron ayuda cuando se fueron a los Estados Unidos”, relató Álvarez Montalván.
“Era una persona muy bien relacionada y conectada con los países de América Latina y fue durante mucho tiempo una personalidad de consulta allí en Estados Unidos, en asuntos relacionados con América Latina”, añadió el analista.
Emilio Álvarez recordó que Aguirre Baca recibió la Orden San Jacinto por parte de la entonces presidenta Violeta Barrios (1990-1997).
“Cuando volvió (a Nicaragua) recibió de doña Violeta la condecoración de San Jacinto, la más alta que tiene el país y fue en reconocimiento a su labor de cooperación con los nicaragüenses y porque nunca perdió él su interés por este país”, indicó Álvarez.