La vulnerabilidad aumentó en Managua, luego de que las recientes lluvias del fin de semana pasado anegaran barrios que hasta hace algunos meses no eran afectados durante los períodos lluviosos.
El impacto en el barrio Jonathan González, donde los cauces se desbordaron y las calles se convirtieron en ríos, y la casa desplomada en Villa Fontana, dieron la señal de alerta de que Managua es más vulnerable ahora, indicó el vicealcalde Felipe Neri Leiva Orochena.
Las inundaciones en veinte zonas que antes eran “seguras”, el desborde del cauce de Villarta y del cauce 31 de Diciembre, detrás del Mayoreo, también son señales de que ahora hay más peligro en la capital, agregó Leiva Orochena.
A juicio del funcionario municipal, la deforestación continua en la cuenca Sur, hacia donde se dirige el crecimiento poblacional y donde se ha desatado una fiebre de urbanizaciones, es la causante del aumento del peligro en Managua.
“La deforestación en la cuenca Sur de Managua es la causa del problema. Estamos haciendo un gran esfuerzo para reforestar, pero la capacidad de absorción de agua se ha perdido por las urbanizaciones y eso provoca mayores daños a la ciudad”, dijo Leiva Orochena, quien ayer participó en el anuncio de la carrera y caminata que organiza Operación Sonrisa Nicaragua para recolectar fondos y realizar más cirugías.
LOS DAÑOS REPORTADOS
Como parte de los daños provocados por las lluvias, la municipalidad y la Defensa Civil contabilizan 25 kilómetros de red vial dañados.
Esta vez no sólo las calles de adoquines resultaron con graves daños, pues ni el pavimento se salvó de ser arrastrado por las grandes corrientes.
A consecuencia de las tres horas de lluvia del domingo pasado, cuando cayeron 60 milímetros de agua, 34 barrios fueron inundados y oficialmente siete familias fueron evacuadas. No obstante, el coordinador de los Consejos del Poder Ciudadano de Managua, Edgardo Cuarezma, reportó a medios radiales que los CPC habían evacuado a una treintena de familias en diferentes barrios.
ALCALDÍA SIN PRESUPUESTO, PERO EL GOBIERNO AYUDARÁ
En el caso de las 16 micropresas aún no se reportó ningún desborde, pero las presas Bariloche, San Isidro y Las Colinas estuvieron a punto de reblsarse.
“Hasta el momento, las micropresas han hecho un buen trabajo, pero si alguna se desborda, eso inundaría a las familias ubicadas en las cercanías”, dijo Leiva Orochena.
La Alcaldía de Managua está con “las manos arriba” para atender los daños provocados por las lluvias del fin de semana pasado y el vicealcalde ya pidió ayuda al Gobierno central.
“La Alcaldía no tiene capacidad para asumir los daños. El Gobierno central debe ayudarnos porque es imposible”, dijo.
Según indicó el vicealcalde en compañía de la Defensa Civil de Managua, la Alcaldía apenas tiene cinco millones de córdobas para atender parte de las emergencias.
Jorge Berríos, director del programa Calles Para el Pueblo, afirmó que el Gobierno aprobó recientemente una partida superior a los 50 millones de córdobas, para reparar algunos caminos comarcales y calles de tierra en la capital.
“Esta partida es de aproximadamente 2.5 millones de dólares (52 millones de córdobas) y es fuera del presupuesto asignado para este año. Apoyaremos en la reparación de 120 kilómetros de caminos situados en las afueras de la ciudad, como en la zona de Nejapa, San Isidro de la Cruz Verde, Pochocuape, Jocote Dulce, Sabana Grande, San Isidro de Bolas y algunas calles de los diferentes barrios en la ciudad”, destacó.
MTI PIDE FONDOS
Por su parte, el Ministerio de Transporte e Infraestructura (MTI) no cuenta con presupuesto para apoyar a la comuna capitalina en la reparación de las calles de la ciudad, dañadas por las fuertes lluvias del fin de semana pasado.
Vilma Areas, responsable del área de Comunicación del MTI, manifestó que, no es competencia de esa institución reparar calles en la ciudad de Managua y que el Ministerio no tenía presupuesto para ello. El MTI hasta solicitó una partida especial de 50 millones de córdobas para iniciar las reparaciones en los lugares más transitados y principales carreteras que han sido dañadas durante el invierno.