El presidente de EE.UU., George W. Bush, optó por despedirse de la ONU hoy en un tono extraordinariamente discreto, muy distinto del adoptado a principio de su mandato en sus comparecencias ante la Asamblea General.
Bush llegó anoche a Nueva York para ofrecer una recepción a representantes de países participantes en la Asamblea General de la ONU y pronunciará hoy su discurso en ese foro.
Según el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Stephen Hadley, Bush hablará sobre “los desafíos actuales que encaran las organizaciones multilaterales como la ONU y cómo mejorar la capacidad de esas organizaciones para hacer frente a esos desafíos”.
La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, indicó que el Presidente aludirá a la grave crisis financiera en EE.UU. y el resto del mundo.
A diferencia de otros años, Bush apenas tiene previstos contactos bilaterales con otros líderes.
Además de su reunión con el secretario general de las ONU, Ban Ki-moon, con quien hablará de asuntos como la reforma de la ONU, Georgia o Zimbabwe, tan sólo se verá en este formato con el nuevo presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, con quien abordará el tema de la lucha contra el terrorismo.
Después de su intervención ante la ONU, Bush participará en una reunión sobre seguridad alimentaria y aprovechará para reunirse, junto al presidente iraquí, Yalal Talabani, con representantes de la coalición en Irak.
Antes de marcharse de Nueva York, el miércoles, Bush se reunirá con representantes de países latinoamericanos para tratar sobre el Libre Comercio.
Lejos quedan los días en que, como sucedió en el 2002, aprovechó el estrado de la Asamblea General para anunciar el inicio de un proceso de presión contra Irak y sus supuestas armas de destrucción masiva que acabaría dando en la invasión del país árabe en marzo del 2003.
O siquiera sus intercambios con el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien en el 2006 lo llamó “diablo” y aseguró que, luego la intervención de Bush en la Asamblea General, olía a “azufre”.
A la cita también acudirá uno de los más duros rivales de Bush, el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad