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Noticias >> Economía
Eduardo Montiel, catedrático del INCAE y ex ministro de Hacienda y Crédito Público. ( LA PRENSA/ ARCHIVO)
Huracán financiero no termina
Mario José Moncada
economia@laprensa.com.ni
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Eduardo Montiel, catedrático del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (INCAE), habla en entrevista con LA PRENSA, sobre los orígenes de la actual crisis financiera internacional y los más recientes acontecimientos en torno a ella, la cual, indica, puede dar chance a “una verdadera evaluación imparcial de los marcos institucionales y sistemas regulatorios” del sector.

¿Cuál es el origen de la actual crisis financiera? Se dice que se habría gestado desde 2007 cuando los créditos hipotecarios no se pagaron y se multiplicaron en Estados Unidos.

Las crisis financieras han sido recurrentes en todo el mundo desde comienzos de los años setenta y hay múltiples causas de este fenómeno. Esta última crisis está fundamentada en la explosión de una burbuja de bienes raíces en Estados Unidos, que irónicamente fue creada, en parte, por la abundancia de crédito barato al sector. Sin embargo, las causas son más profundas y complejas. Muchas instituciones prestaron demasiado, bajo el supuesto de que los precios de las propiedades seguirían subiendo. Para agravar el asunto, se emitieron demasiados papeles respaldados por estos activos, resultando en una deuda insostenible.

Desde que el banco Bear Stearns se convirtió, creo que a mediados del año pasado, en una de las primeras víctimas de la crisis, ¿por qué hemos visto que, principalmente este año, se han multiplicado las instituciones afectadas?

Esta es una crisis muy seria. De los mayores bancos de inversión independientes más grandes a comienzos de año, sólo quedan actualmente dos (Goldman Sachs y Morgan Stanley anunciaron ayer que se transformarán en bancos comerciales). A diferencia de una crisis pasada en Estados Unidos cuando desaparecieron cientos de instituciones de ahorro y préstamo, esta crisis ha golpeado a los pilares del mundo financiero mundial. La explicación, en parte, es la mayor interconexión de todas estas instituciones al tener cada una papeles emitidos por las otras. Los bancos de inversión han sido más afectados en esta etapa ya que, a diferencia de los bancos de depósitos que más conocemos, tienen menor capital relativo a su tamaño y tenían mayor exposición a los riesgos de la deuda que se transaba en los mercados.

Se dice que, hasta ahora, los Bancos Centrales de los países más ricos han inyectado más de 800 mil millones de dólares a los sistemas financieros. ¿Cómo valora la respuesta de los bancos centrales?

Algunos estimados del costo total de la crisis a nivel mundial ya andan por el doble de esta cifra. No sabemos todavía. Por la mayor interconexión entre las instituciones y los mercados facilitada por la tecnología, esta es una crisis que tiene implicaciones mundiales. Se está tratando de evitar que llegue a Europa y Asia, que ya han sido afectadas.

Las acciones que hemos visto, por parte de los gobiernos y los Bancos Centrales, ¿han sido suficientes, o mejor dicho serán suficientes para mitigar la crisis y encarrilar la salud del sistema financiero mundial?

Dependerá en gran medida de cómo reaccionen los mercados a las primeras intervenciones. Hay todavía bastante incertidumbre. Veremos medidas coordinadas entre los Bancos Centrales de las economías más importantes y respuestas individuales dependiendo de los efectos locales. Ojalá que esta crisis lleve a una verdadera evaluación imparcial de los marcos institucionales y sistemas regulatorios que, en algunos casos, pecan por defecto y en otros por exceso.

¿Estamos, realmente, ante una de las mayores crisis desde los años treinta? ¿Qué tanto puede durar o extenderse?

Es correcto, aunque a diferencia de los años treinta, no hemos visto corridas de bancos ni un gran efecto en la economía real. Estamos en un mundo muy diferente. Un impacto en la economía mundial podría darse por una contracción del crédito bancario. Estamos ante un huracán que todavía no ha terminado de golpear. Hasta entonces podremos evaluar los daños.

¿Cómo esta crisis financiera puede afectar a Latinoamérica, a Centroamérica, a Nicaragua?

Somos un jugador tan pequeño aún a nivel latinoamericano que no nos afecta de frente, pero sí sentiremos algunos efectos indirectos. Espero que esta crisis no nos lleve a un exceso de regulaciones financieras que más bien ahogue al sector. No es un asunto de mayores regulaciones sino de mejores regulaciones.

¿Podemos hacer un comparativo entre la actuación de los Bancos Centrales de los países más ricos ante la actual crisis financiera, con lo actuado en Nicaragua en la crisis bancaria de 2000 y 2001?

Una lección es que para enfrentar una crisis financiera el problema no es escoger entre una buena alternativa y una mala. El reto es escoger el menor de los males. Utilizar dinero de los contribuyentes para evitar el colapso de un sistema financiero no es algo que nadie quiere hacer, pero en muchos casos es la única salida viable. Se debe evitar, sin embargo, esquemas de socializar las pérdidas y privatizar las ganancias. En esta crisis, accionistas de muchos bancos de inversión perderán todo y es casi seguro seguirán demandas para que algunos recompensen al menos parcialmente el daño que causaron (...) El reto de todos es evitar que una crisis de esta magnitud vuelva a suceder.

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