/ La Prensa/Orlando Miranda
Basura que vale oro
Martha Solano Martínez
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¿Cómo llegar?

El Rosario está ubicado a 51 kilómetros de Managua, al este del municipio de Jinotepe, en el departamento de Carazo. En la Planta de Tratamiento de Desechos Sólidos de El Rosario se ofrecen plantas ornamentales y frutales entre 10 y 20 córdobas. Aunque la mayor parte de su clientela es local, están abiertos a todo público, todos los días, incluso los fines de semana, en horario de oficina.

El Rosario hace alarde de su basurero. Aunque la falta de mal olor es lo primero que se nota, lo que resalta es la forma en que aprovechan los desechos que produce la población “hasta la última gota”

“En este basurero no hay moscas y si se fija, tampoco se siente mal olor”. El alcalde de El Rosario, municipio del departamento de Carazo, suele repetir la frase con orgullo y la remarca con una sonrisa fachenta.

Es miércoles, el reloj apunta las once de la mañana. A esta hora el sol se ha vuelto inclemente y los tres trabajadores que se encargan de recolectar la basura del municipio, han terminado su tarea. Éste es uno de esos días en los que les toca madrugar, llegan a las 6:00 a.m. a la Planta de Tratamiento de Desechos Sólidos de El Rosario, que no es más que el basurero municipal, alistan sus caballos, sujetan los carretones y así inician el recorrido por las casi 400 casas que reciben y pagan por el servicio de recolección de basura.

A simple vista lo que ocurre en este basurero municipal no sorprendería a nadie, pero si se enumera todo lo que se realiza, la historia cambia. En dos manzanas de terreno administradas por la municipalidad se depositan los desechos, se clasifican y se venden, producen dos tipos de abono y tienen un vivero municipal. ¿Y la basura? Sencillamente desaparece.

El Rosario es un municipio modelo en cuanto al manejo de la basura. Según la Asociación de Municipios de Nicaragua (Amunic), que impulsa el proyecto denominado La Basura es un Tesoro, El Rosario fue uno de los pioneros en impulsar la limpieza y comercializar los desechos. Además, de éste, Santo Tomás, Boaco, entre otros municipios, se han destacado en esta tarea, sin embargo, El Rosario es el municipio que han utilizado como ejemplo a “copiar”, dada su persistencia y los buenos resultados que han obtenido.

“Es una experiencia exitosa. Éste es el único proyecto que existe a nivel nacional y nos han visitado alcaldes de otros departamentos, de El Salvador, Costa Rica, Honduras, nos han visitado cooperantes de Canadá, Suecia y hace cuatro semanas vinieron dos alcaldes de Burkina Fasso, del continente africano”, comenta el alcalde Denis Camilo López.

La novedad de este pequeño municipio que apenas agrupa a 6,447 habitantes, es que le está sacando el máximo provecho a los desechos que producen. Y aunque no han logrado que sea económicamente autosostenible, desde ya es visto como un ejemplo a seguir.

Tres veces por semana los carretones halados por caballos pasan casa por casa retirando la basura para llevarla al centro de acopio que está a poco más de un kilómetro del casco urbano. Ahí, otro trío de trabajadores tiene la misión de clasificar la basura entre orgánica e inorgánica.

Según el alcalde de El Rosario, la mayor parte de lo que recolectan es basura orgánica y un restante 20 por ciento son desechos inorgánicos que igualmente son aprovechados.

“Lo inorgánico se clasifica en material plástico, ferroso, botellas de vidrio, latas, aluminio, todo se separa. Tenemos un directorio de empresas recicladoras y cuando ya hay una existencia considerable, se les llama para que pasen recogiéndolo. Entonces eso genera un ingreso a la municipalidad y al mismo tiempo se limpia”, explica López.

“Los materiales desechables no generan grandes ingresos, pero en vez de tenerlos amontonados entre la basura, nosotros los vendemos. A veces obtenemos entre 800 y 1,000 córdobas por cada una de las ventas en un período de uno o dos meses”, detalla el Alcalde.

El resto de la basura, desechos orgánicos en su mayoría, se someten a un proceso para producir abono orgánico.

Los desechos domésticos, restos de alimentos, plantas y materiales degradables como el papel, son agrupados en pequeños cerros que, a través de un proceso de descomposición natural que dura tres meses, se convierte en Compost, es decir, abono orgánico.

Cumplido su tiempo, el Compost es colado, hasta resultar un producto parecido a la tierra. Éste se almacena por quintales que luego son vendidos a un precio de 30 córdobas.

Además, practican la lombricultura con el estiércol de reses donado por las fincas del municipio. Con esto producen lombrihumus, otro tipo de abono mucho más preciado por los agricultores, que es vendido por un precio de 100 córdobas el quintal.

Pero la historia no termina ahí. Contiguo al basurero municipal han creado un vivero.

“Sembramos plantas ornamentales, frutales y maderables, las que a su vez se le proporciona a las personas que tienen sus pequeñas parcelas en el municipio, de tal manera que puedan desarrollar la producción de frutas y les sirva para generar ingresos”, agrega el alcalde.

“La Basura es un Tesoro”. Con este nombre inició el proyecto en el municipio de El Rosario. Con apoyo del Centro de Estudios y Promoción Social se adquirieron las dos manzanas de terreno donde funciona la Planta de Tratamiento de Desechos y los primeros carretones halados por caballos, en 1998.

Para ese entonces, en El Rosario había ocho basureros ilegales y el que más preocupaba a la Administración edilicia era el que estaba ubicado muy cerca de la quebrada La Cantera, a 300 metros del casco urbano.

Tres años más tarde, entre 2001 y 2002, la Asociación de Municipios de Nicaragua (Amunic), con apoyo del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales y fondos PAMA/DANIDA impulsaron con mayor fuerza la idea de aprovechar los desechos y obtener ingresos.

Entonces se habló de avances en los municipios de Boaco, Chinandega, Ciudad Sandino, Río Blanco, Somoto, y por supuesto, El Rosario.

Según información facilitada por Amunic La Basura es un Tesoro consiste en apoyar a las municipalidades para que aprovechen económicamente los residuos que recolectan y de esa manera recuperen los recursos que invierten en el servicio de limpieza pública.

“El logro de esa sostenibilidad depende de la voluntad política y el interés y esfuerzo sostenido de parte de las autoridades y funcionarios municipales”, señala Amunic.

Producto de las ventas de los productos generados por la basura, El Rosario recibe al año una promedio de 80 mil córdobas, lo que equivale casi a un cincuenta por ciento del total que invierten en la recolección y manejo de la basura.

Con apenas 11 kilómetros cuadrados, El Rosario es un municipio sumamente pequeño. A falta de báscula, cada carretonada es la medida que utilizan para medir la cantidad de basura que recolectan. En la semana calculan doce carretonadas, sin embargo, el Alcalde afirma que podrían acopiar mucho más desechos y por consiguiente, obtendrían mayores ingresos.

Para eso, según López, “hay que aumentar la producción de abono, desarrollar más el vivero municipal y vender más plantas. Sólo se requiere más dedicación y empeño”.

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