Los dos hechos más recientes ocurridos en los puestos fronterizos demuestran que el crimen organizado ha arreciado sus acciones en el país, pero la intervención oportuna de la Policía evitó que lograran sus fines.
En uno de los casos la Policía aseguró que impidió las ejecuciones de varias personas, y en otro, que el dinero trasladado en un cabezal, conducido por Uriel Rafael Ruiz Castillo, llegara a su destino, pues los fajos de billetes en que venían distribuidos los más de 240 mil dólares traían establecido los destinatarios.
El dinero bien pudo servir para el pago de trasiego de drogas, dijo el comisionado mayor Héctor Zelaya, quien estuvo a cargo del operativo en el puesto fronterizo de Las Manos.
Mencionó que éste es un sistema que utiliza el crimen organizado “para desinformar a las autoridades policiales, y en otra medida también puede ir dirigida con nombres y apellidos las cantidades, en la modalidad de traslado en pocas cantidades, podría referirse con la cantidad de nombres que aplica a cada uno de los paquetes”.
Las envolturas con plásticos transparentes y cinta adhesiva café venían marcadas de la siguiente manera: R. Acosta, Maribel, uno por ciento para el Negro Chava.
Según la versión policial, el dinero era trasegado en un vehículo que por las características de las caletas, bien pudo servir también para el trasiego de drogas.
“Esto nos indica a nosotros que por nuestras fronteras está circulando una gran cantidad de vehículos, no sólo vehículos livianos bajo la modalidad de traslado, tanto de drogas como de moneda en pequeñas cantidades; sino también furgones en grandes cantidades con un trabajo muy bien elaborado, estamos hablando de 45 caletas, en cada caleta alcanzan 11 tacos de cocaína”, afirmó Zelaya, quien estuvo a cargo del operativo en Las Manos.
El jefe policial señaló que en ese sistema de caleta en la plataforma del furgón bien podrían trasegar alrededor de 495 tacos, que de pesar cada paquete 1,600 gramos, podrían trasladarse casi mil kilos en un cabezal de ese tipo.
ENCUENTRAN PASAPORTE
La Policía encontró también en la cabina del cabezal un pasaporte a nombre de un ciudadano mexicano, de nombre Erasmo González Aparicio, con domicilio en Michoacán, México.
Ocupan celulares de diferentes marcas que le servían a Ruiz para comunicarse con “una serie de personas en la zona de Guatemala, El Salvador y México”, dijo Zelaya.
No obstante, el informe policial fue remitido a la Fiscalía, por el delito de contrabando.
Según las investigaciones policiales, en Tegucigalpa, Honduras, hubo cambios de furgones al cabezal que conducía Ruiz, quien alega que desconocía lo que sucedía, que únicamente recibió órdenes para el cambio de furgones.
ONCE ACUSADOS
Con la operación Tridente, la Policía evitó que se desencadenara un derramamiento de sangre, afirmó la jefa de Relaciones Públicas de la Policía, comisionada mayor Vilma Reyes.
La vocera policial dio a conocer de forma oficial la lista que traía el mexicano Miguel Ángel Hernández Hernández, para secuestrar y asesinar y son: Hugo Alberto Obando Víctor, Mario René José González, Jairo de Jesús Cerda y a su cónyuge Yamileth Ramírez. Reyes “se conoce que son tumbadores”.
Con el sistema de descubrimiento y colaboración del Ejército, “nosotros hemos evitado derramamiento de sangre, hemos desarticulado esta banda en el momento oportuno(...) ya estaba listo para desarrollarse y ejecutar esos secuestros y esos asesinatos, los cuales venían en la lista”, dijo Reyes.
En un hotel capitalino, donde se hospedaba Elízabeth González, esposa del mexicano, encontraron entre otras cosas tres camisas color celeste con escarapela de la Policía Nacional y cinco chalecos negros.
Además de los once detenidos que en este caso remitió la Policía a los tribunales de Rivas, aún mantienen las investigaciones para determinar la forma que obtuvieron las escarapelas, si esta agrupación estaba integrada por mayor número de personas.
Ambos hechos aún siguen bajo investigación de la Policía.