Hoy peloteros y aficionados saldrán por última vez del más famoso estadio de beisbol.
Fue una estructura construida para simbolizar el poderío estadounidense, un lugar para atrapar la imaginación de Nueva York tal como es el Coliseo para Roma.
85 años y medio después de su inauguración, el Yankee Stadium está por cerrar sus puertas.
Buena parte de la historia del beisbol se ha escrito en este recinto cerca del río Harlem: de los 601 juegos de la Serie Mundial, cien se jugaron aquí. Hubo once juegos sin hits, incluyendo tres juegos perfectos.
El nuevo estadio se alza justo del otro lado de la calle 161, puede que ofrezca toda la comodidad del mundo, pero nunca reemplazará la historia del escenario original.
A un costo de 2.5 millones de dólares, el primer estadio deportivo nacional de tres bandejas se levantó en 284 días de trabajo en 1922 y 1923, antes de que existiera el Empire State Building. Lo llamaban entonces “The Yankee Stadium”.
Construido en terrenos adquiridos al patrimonio de William Waldorf Astor por 675 mil dólares, estaba del otro lado del río del primer hogar del equipo, el Polo Grounds, que los Yanquis habían alquilado a su rival en la Liga Nacional, los Giants de Nueva York.