El costo de la desnutrición
Vera Amanda Solís
La autora es académica y coordinadora del Comité Interuniversitario para la Seguridad Alimentaria Nutricional.

Es sabido que la desnutrición impide el crecimiento económico de un país y perpetúa el círculo vicioso de pobreza-desnutrición. Sabiendo esto, es difícil entender la razón por la cual los gobiernos que ha tenido Nicaragua no hayan abordado el problema de la desnutrición en su completa dimensión ni la hayan colocado como eje central del plan de desarrollo de la nación, —no de gobierno—. La desnutrición contribuye a más de la mitad de las muertes en niños menores de 5 años, proporción no igualada con ninguna otra enfermedad, está vinculada a la mala salud y condiciones ambientales deficientes. Muy a nuestro pesar, los políticos, planificadores de gobierno, los ministros y economistas no “ven” esa relación.

Las causas de la desnutrición están relacionadas a condiciones medioambientales, o sea, el entorno en donde vive la persona, la contaminación del agua, la basura, las inundaciones, sequías, etc.; a causas socio-culturales-económicas que tienen que ver con la pobreza, equidad, justicia, empleo, salario, Estado de Derecho, etc., y a las político-institucionales asociadas a los programas, políticas y marco legal que el Estado disponga para atender el problema de la desnutrición. ¿Qué programas de “nación” se han formulado específicamente para abordar el tema de la nutrición en Nicaragua? ¿Cuánto se ha invertido? ¿Está considerada la nutrición como estrategia en el Plan Nacional de Desarrollo Humano del Gobierno actual?

Basta con entender las consecuencias de la desnutrición para darse cuenta que la mejor inversión que un país pobre como el nuestro puede hacer es el formular y ejecutar programas específicos de mejora de la nutrición. Las consecuencias negativas de la desnutrición se reflejan en la salud, la educación y la economía o productividad, porque se producen problemas de inserción social, perpetuándose la pobreza e indigencia en la población, reproduciendo el círculo vicioso desnutrición-pobreza.

Actualmente tenemos 27 por ciento de niños y niñas desnutridos en edad escolar, se puede deducir que este grupo tendrá pocas oportunidades de terminar su educación. En unos años, un 27 por ciento de la población adulta tendrá menores probabilidades de conseguir un trabajo de alta calificación, incidiendo negativamente en el ingreso de su familia y la economía del país, sin mencionar el gasto en salud y educación que debe hacerse por enfermedad, reprobación, etc. ¿Se han preguntado los políticos la razón de la reprobación de nuestros niños, de su pobre desempeño escolar o de la razón por la cual aprenden a leer con dificultad? ¿Se han preguntado el por qué la población nicaragüense es pequeña de estatura, sin cambios de generación en generación, o por qué la tasa de morbilidad es alta?

La desnutrición y sus efectos en salud y educación se traducen también en un importante costo económico para la sociedad. De acuerdo con estudios de la CEPAL en el 2004, para Nicaragua el costo de la desnutrición tuvo un valor de 268 millones de dólares. El costo que produce la desnutrición en la productividad es equivalente a la pérdida de capital humano, debido al menor nivel educativo que alcanzan las personas que sufrieron desnutrición en su niñez y la pérdida de capacidad productiva resultante de la mayor cantidad de muertes que genera la desnutrición (Banco Mundial, tendencias del desarrollo).

Lamentablemente la desnutrición se invisibiliza tanto en las familias como en el Gobierno, por esa razón es difícil relacionar la nutrición con el desarrollo económico del país. Es imperante que éste tome en cuenta las siguientes recomendaciones, aportadas por la sociedad civil, agencias de desarrollo y cooperación internacional:

— Dirigir las estrategias hacia la población en pobreza y extrema pobreza a fin de abordar los problemas relacionados con la formación de capital humano.

—Priorizar las estrategias hacia el binomio madre-niño, ya que en la etapa intrauterina y los primeros 18 meses de edad es que se producen los daños irreparables producidos por la desnutrición.

—Promoción de la lactancia materna.

—Seguimiento y control del crecimiento del niño y niña, así como de la mujer embarazada.

—Educación nutricional a gran escala y a todos los niveles.

—Continuar o reforzar los programas de suministro de micronutrientes (hierro, flúor, vitamina A).

—Intervenir en áreas ligadas a la nutrición como la basura, saneamiento, agricultura, educación, cultura, género, protección social, desarrollo rural, abastecimiento de agua potable, seguridad ciudadana, derechos humanos, Estado de Derecho, etc.

—Aumentar la inversión en nutrición. Invertir en nutrición es más rentable, ético y justo para la nación que invertir en megarrótulos.

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