El cuerpo del poeta Federico García Lorca, fusilado en los primeros días de la Guerra Civil española (1936-1939), podría ser exhumado en breve después de que su familia aceptó ayer, por primera vez, la recuperación de sus restos.
García Lorca, uno de los grandes referentes de la Generación Literaria del 27, fue fusilado en la madrugada del 18 de agosto de 1936 junto a otros tres hombres, un maestro y dos banderilleros, por un grupo de falangistas que apoyaban el golpe militar del general Francisco Franco contra el gobierno de la II República.
Todos ellos fueron enterrados en un barranco, en el que se considera que yacen los restos de más de 1 mil víctimas durante y después de la contienda civil en la provincia de Granada (sur de España), donde en la actualidad hay un parque en memoria de las víctimas.
Hasta ahora la familia, que constituyó una fundación con el nombre del autor de “Poeta en Nueva York”, había rechazado las iniciativas para exhumar los restos del poeta, pero el deseo de los familiares de sus compañeros de fosa de identificar y recuperar a sus seres queridos han cambiado definitivamente las cosas.
FAMILIA: SI Y NO
El pasado día 12 la familia de Dióscoro Galindo, el maestro asesinado y enterrado junto al poeta, formalizó ante un tribunal su petición de exhumación.
Esta solicitud, que tramitará el juez Baltasar Garzón, se hizo extensiva a la familia del banderillero Francisco Galadí y de su compañero Joaquín Arcollas, que no tuvo descendencia.
Laura García Lorca, sobrina nieta del poeta, aseguró ayer que la familia no pondrá objeción a la apertura de la fosa, si así lo estima necesario la Justicia española, pero reiteró que siguen siendo “reacios” a que se remueva el lugar donde yace el poeta.
El temor principal, según explicó la familia en un comunicado, es que la exhumación de García Lorca se convierta en “un espectáculo mediático”.
La familia asegura que su intención es poner sus documentos a disposición de los historiadores para “conocer, estudiar e investigar”.
Este hecho tiene un significado especial entre los miles de casos de víctimas de la Guerra Civil española y de la dictadura de Franco, cuyos cadáveres siguen enterrados y sin identificar en fosas.