El embajador de Estados Unidos en Managua, Robert Callahan, confirmó ayer que la competitividad de Nicaragua, es decir el clima y las condiciones para los negocios, ha decaído en los últimos dos años, período casi similar al que lleva la Administración del presidente Daniel Ortega.
Sin embargo, el Vicepresidente de la República, Jaime Morales Carazo, respondió y afirmó que nunca ha escuchado que el país haya salido reprobado en términos de competitividad.
Callahan y Morales Carazo participaron ayer en un foro sobre competitividad, organizado por la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham) y el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep).
“Pese al explosivo crecimiento del comercio a causa del Cafta (tratado comercial con los Estados Unidos), existen señales preocupantes”, afirmó Callahan.
“Ustedes han podido observar diversas medidas e indicadores (que) valoran que la competitividad de Nicaragua ha decaído en los últimos dos años, en comparación con otros países. Esto es un fenómeno reciente, puesto que en años anteriores la competitividad en Nicaragua había ido incrementando rápidamente”, agregó el diplomático.
Algunos de los parámetros que mencionó Callahan, y que se toman en cuenta a la hora de medir la competitividad, son: el Estado de Derecho, la corrupción, la infraestructura, la solidez de los mercados financieros, la apertura del comercio, el derecho a la propiedad privada y la equidad del régimen fiscal, entre otros.
“También consideran la estabilidad política y la existencia de instituciones democráticas fuertes... Los gobiernos interesados en atraer inversiones hacia sus mercados, tanto locales como extranjeros, necesitan tomar en consideración todos estos elementos al momento de desarrollar sus políticas”, aseveró.
El Banco Mundial (BM) afirmó la semana pasada que Nicaragua cayó 10 puestos en competitividad a nivel mundial, al pasar del puesto 97 al 107, entre 181 naciones.