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Conocimientos

“La soberanía del hombre está oculta en la dimensión de sus conocimientos”.

Sir Francis Bacon (1561-1626), filósofo y estadista británico

Soberanía y dignidad

Nicaragua es un país digno que no necesita de la presencia militar injerencista de Rusia o Venezuela, ni de cualquier otra parte a como pretende Daniel Ortega al involucrarse en conflictos extrarregionales sólo por el hecho de confrontar a Estados Unidos.

Ortega busca tener guerra, quiere que vuelva el servicio militar, quiere traer tanques, aviones y artillería, las mismas armas rusas con que nos masacramos los nicaragüenses en los años ochenta. Está dispuesto a gastar millones de dólares del dinero del pueblo para comprar armas, el que hace falta con urgencia para combatir la pobreza y la miseria que la mayoría de la población padece de manera inmisericorde y perversa, porque el Gobierno sólo tiene discursos de retórica ideológica para dar en medio de sus delirios de grandeza mesiánica. ¿Acaso creen que Estados Unidos al verse realmente amenazado, no va a reaccionar, incluso militarmente, llevándonos a todos los nicaragüenses a un baño de sangre por su insensatez?

Quiero a la vez expresar mi protesta por la ofensa de poner la bandera del FSLN a la par de la Bandera Nacional en las efemérides patrias. Esto sólo obedece a una maquiavélica intención de adoctrinar a la niñez y la juventud para convertirlos en cuadros partidarios leales sin derecho a pensar, sólo obedecer ciegamente los dictados totalitarios de Ortega. Ante la falta de respeto a los Símbolos Patrios y la soberanía pisoteada por Hugo Chávez y su capataz Daniel Ortega, lo menos que podemos hacer es rechazar con fervoroso repudio por tan descarados atropellos contra Nicaragua y su dignidad de nación libre.

Marlon José Navarrete Espinoza

70 por ciento en contra

Traidor, es la única palabra que se me viene a la mente cuando miro lo que hace Daniel Ortega con ex compañeros sandinistas como el “poeta de Solentiname”, Carlos Mejía Godoy, Dora María Téllez, Dionisio Marenco, entre muchos más. Ahora me pregunto ¿quién sería capaz de ir a una guerra con Daniel Ortega si al terminar ésta es un hecho que él tomaría el poder y si tú piensas diferente te echa preso, difama y acusa de traidor? Si el orteguismo ganó con el 38 por ciento y una parte de éstos se le han retirado por sentirse traicionados o han sido olvidados para dar paso a los CPC (Clase Privilegiada del Comandante), quiere decir que el orteguismo es menor al 38 por ciento actualmente.

Con lo que la mayoría de la población que no está con Ortega sumaría el 70 por ciento a más, ¿entonces qué esperamos? ¡Hagamos valer nuestros derechos! Ortega sabe que está solo, por lo que él ve que la única manera de conservar su poder es tener control total de la Policía Nacional (famosa en los días patrios) y del Ejército para aplastar cualquier protesta en su contra, pues no habrá otra manera ya que nadie lo quiere. Revisando anuncios he notado que la bandera rojinegra ya casi no sale, ahora sólo el rostro del comandante en representación de toda la Revolución Popular y el rosa chicha color subliminal para apaciguar voluntades.

Carlos Ernesto López Martínez

Injusta sentencia

Ante la inesperada sentencia, que sorprendió al mundo ya que pone en entredicho la justicia costarricense, debo decir que para los que creíamos en ella en esta oportunidad nos ha decepcionado.

Triunfó la xenofobia, cuando dos de las juezas que integraron el tribunal que juzgó a los acusados por la muerte de Natividad Canda, Rosibel López y Rosa Accón, condenaron al muerto y absolvieron a los cómplices que presenciaron con satisfacción su muerte, Fernando Zúñiga el dueño del taller y Luis Guillermo Hernández el vigilante, donde se escenificó una muerte cruel, los nicaragüenses.

Yo creía que esto sólo ocurría en países africanos como Uganda, en la época del dictador Amin Dada, quien con sus colaboradores se satisfacían viendo el sufrimiento de sus víctimas, sus opositores.

Es increíble, que en la Costa Rica que señalamos como ejemplo de democracia y respeto a los Derechos Humanos, se permitió que dos rottweiler destrozaran a un ser humano, no importa su condición, ni su país de origen, a pesar de que el Código Penal costarricense establece un delito de culpabilidad, para quienes pudiendo auxiliar a una persona, no lo hagan. Y en esa oportunidad los policías presenciaron el espectáculo macabro de un ser humano que moría torturado a mordiscos por los dos rottweiler, lo que fue una violación a los Derechos Humanos.

Las juezas López y Accón no consideraron ese crimen con su sentencia injusta y han sentado un mal precedente a la correcta aplicación de la justicia, ya que pueden suceder hechos semejantes en el futuro. Esta injusticia contra Canda, ciudadano nicaragüense, y el sufrimiento de su familia, compromete al Gobierno de Nicaragua a apelar ante un tribunal de mayor competencia, introduciendo la correspondiente denuncia para que no quede impune el crimen y se haga justicia. O de lo contrario recurrir ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Luis Solórzano

Granada

Justicia tica

Es triste ver la respuesta fría de la justicia tica en el caso de Natividad Canda, que no supo responder efectivamente. Pero lo más triste de parte de la justicia de Costa Rica y que aún no logro entender es, que con tanta evidencia en mano, se beneficie a esta horrible gente que actuó como animales salvajes.

Qué ejemplo le dan a los ciudadanos ticos. ¿Que acaso es bueno matar a los nicas o a la gente? ¿Que la sociedad tica no considera un crimen matar a un nicaragüense? Han creado una bomba que les puede explotar en cualquier momento.

Alicia Martínez

Libertad de expresión

En este mes en que los nicaragüenses conmemoramos gestas libertarias, siendo un ciudadano más de este sufrido país me resulta difícil callar ante los acontecimientos que a diario se vienen presentando. Desde el inicio del gobierno de “reconciliación nacional”, las acciones del mismo distan mucho de la prometida reconciliación y paz; por el contrario el actuar resentido de los nuevos funcionarios en contra de toda persona u organización que no tenga el cuello lo suficientemente flexible para decir sí señor a las medidas (muchas de ellas arbitrarias y contra ley expresa) que adoptan, ha sido evidente y la han sufrido miles de nicaragüenses.

El manoseo a las leyes e instituciones del Estado ha sido evidente, descarado, logrando con ello gran desprestigio para instituciones que habían logrado cierto grado de profesionalización y respeto. Mas el actuar del Partido-Estado no se ha limitado a minar la institucionalidad de nuestra Patria y aún reciente democracia, pues con sus medidas arbitrarias tratan de callar la voz del pueblo que, al igual que en otros tiempos, trata de hacer prevalecer sus derechos elementales, como lo es el de poder expresarse libremente, el tener un empleo digno, mejorar sus condiciones de vida.

Poco a poco, con sus acciones tratan de callar la conciencia ciudadana, ésa que dice ¡basta ya de tanta inoperancia!, ¡basta ya de tanto abuso y autoritarismo!; tratan que robarnos nuestra libertad, misma que le es inherente al ser humano, pues el hombre que es un ser no acabado, necesita tener libertad para terminar de hacerse, y entiéndase tener libertad, no hacer lo que uno quiera, sino querer lo que uno hace.

Y es precisamente, por ser el derecho a la libre expresión una de las manifestaciones más visibles de la libertad, que los enemigos de la Patria desde el poder, hacen todo lo posible para callar voces y conciencia del pueblo, ejerciendo todas las medidas que desde el poder pueden hacer, cerrando espacios televisivos, emprendiendo sendas y costosas campañas contra medios de comunicación, los cuales tildan de oligarcas y corruptos; olvidándose ellos mismos sus orígenes, manchados de sangre, expropiación, destrucción de la economía y separación de la familia.

Es lamentable que quien ostenta la Presidencia de la República, le interese más el llamarse amigos de terroristas internacionales, que establecer políticas con visión de nación, respetando las leyes que juró cumplir y hacer cumplir.

Sería honroso escuchar al primer ciudadano de la nación, hacer suyas las palabras de un estadista costarricense que una vez dijo: “La libertad de prensa es un derecho consagrado por la ley, y como tal debo respetarla, cualquiera que sean las consecuencias que de su ejercicio, para mí resulte”.

Alvin Alaniz González

Médico cirujano

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