Equipos de salvamento continuaban ayer sus operaciones de búsqueda de cadáveres en la Costa del Golfo tras el paso del huracán Ike, que ha dejado al menos 51 muertos en Estados Unidos y a muchos residentes sin acceso a electricidad y gasolina, forzándolos a esperar en largas filas para obtener productos de primera necesidad.
Stephen Pustilnik, el médico examinador del condado de Galveston, dijo que los equipos han encontrado las cinco primeras víctimas en la isla de Galveston y otra en el condado de Brazoria. Las autoridades habían avisado que esperaban encontrar cuerpos en Galveston.
El secretario del Departamento de Seguridad Interior estadounidense, Michael Chertoff, volvió a Texas para examinar los trabajos de recuperación tras el paso de la tormenta. Antes de golpear a Estados Unidos, Ike dejó un saldo de 80 muertos en el Caribe, la mayoría en Haití.
Aunque no ha sido precisado por las autoridades, mucha gente en Houston, la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos, seguía sin electricidad, lo que dificultó la labor de encontrar lugares que ofrecían productos de primera necesidad. En esta ciudad se anunció que podría restablecerse el servicio hasta el fin de semana.
A medida que las autoridades trabajan en la búsqueda de personas y en el recuento de daños, salen a la luz los problemas de muchas familias que no han podido salir de sus casas porque las calles están cerradas debido a la gran cantidad de árboles que fueron derribados por Ike, que entró a las costas de Texas el pasado viernes con vientos de hasta 177 kilómetros por hora.
Y SIGUEN LAS LLUVIAS
Pero lo peor está en la isla de Galveston y otras comunidades cercanas, que fueron destrozadas por el huracán. En la ciudad no hay servicios básicos y no saben cuándo cambiarán las cosas.
A pesar de eso, miles de personas comenzaron el retorno a Galveston desde el martes, después de que las autoridades permitieran unas horas para que la gente pudiera comprobar el estado de sus casas y sus negocios.
Los restos de Ike se dirigen ahora hacia el centro de Estados Unidos, donde han causado inundaciones y cortes de electricidad. Ohio, Ilinois, Indiana, Kentucky y Pensilvania han declarado el estado de emergencia.