La participación de Irán en la construcción de un puerto de aguas profundas en Monkey Point, parece haber sido descartada por el gobierno central, cuyas autoridades ya ni siquiera mencionan a este país cuando se les aborda sobre el proyecto.
Virgilio Silva, presidente de la Empresa Portuaria Nacional (EPN), dijo que los países que han reportado un mayor interés en invertir en una de los proyectos insignias del gobierno sandinista son Kuwait, Korea y China.
Cuando se le preguntó al funcionario que si Irán salía del círculo de posibles inversores, éste bastante esquivo respondió que las pláticas se estaban centrando con las empresas administradoras de puertos originarias de los países mencionados.
“No ha habido nada concreto, nosotros con los que estamos viendo es con los administradores de puertos privados”, dijo el funcionario.
El 14 de enero de 2007, el Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, firmó un memorándum de entendimiento con su par de Irán, Mahmud Ahmadineyad, estableciendo diversas áreas de cooperación entre las dos naciones.
“Intercambio de experiencias en el ámbito económico, energético, comercial, financiero, infraestructura y técnico”, citaba la parte medular de este memorándum de cooperación entre ambos países.
Irán apoyaría en el desarrollo del sector energético, con generadores de electricidad y centrales eléctricas. También facilitaría cooperación para el sector pesca con el suministro de embarcaciones, equipos industriales y transferencia tecnológica.
En agosto del 2007 una delegación técnica de Irán anunció, junto al presidente Ortega, las posibilidades de invertir sumas millonarias en la construcción de una planta hidroeléctrica y puertos en el Pacífico y el Caribe, precisamente en Monkey Point.
Las declaraciones del titular de la EPN, ahora, se contradicen con lo expresado por el vicecanciller Manuel Coronel Kautz el pasado 3 de agosto, cuando reconoció que no había logrado nada concreto con la cooperación iraní.
No obstante, Coronel Kautz mencionó que el canciller Samuel Santos, en un intento por concretar algunos proyectos, se reunió con funcionarios de Irán, para ver el avance de algunas iniciativas referidas a la energía.
“Hay uno de los proyectos específicos que no recuerdo el nombre, pero que ya ellos están trabajando y también están estudiando la posibilidad de construir un puerto en el Atlántico”, dijo en esa ocasión sin ahondar en detalles.
¿MONKEY POINT SE QUEDARÁ ESPERANDO?
Se estima que las inversiones en la construcción de un puerto como el de Monkey podrían alcanzar los 500 millones de dólares. Dadas las magnitudes del proyecto, éste sería arrendado a la empresa o empresas que lo asumen, aunque tampoco se descarta que el Estado sea socio minoritario o igual.
El Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IIEEPP) divulgó la semana pasada un estudio referido a la cooperación de Venezuela e Irán.
Este estudio destaca que la cooperación de Irán no se ha formalizado en iniciativas tangibles, pese al acercamiento cada vez más estrecho entre los gobiernos de los presidentes Daniel Ortega y Mahmud Ahmadineyad, quien incluso realizó una visita a Managua el 13 de enero del 2007, a sólo tres días de haber asumido el poder el presidente Ortega.
¿COOPERACIÓN IRANÍ O BASE DE OPERACIONES IDEOLÓGICAS?
“Ya existe una sensación generalizada en Nicaragua de que la cooperación iraní es un asunto más discursivo que real, y que las expectativas que se generan en el Gobierno sandinista son aprovechadas por los operadores del Gobierno iraní para asentar una base de operaciones ideológicas y políticas en Nicaragua, a cambio casi de nada”, afirmó el IIEEP.
Además de las promesas incumplidas en temas de cooperación energética y transporte, la administración del presidente Ortega no ha logrado que Teherán oficialice el perdón de poco más de 152 millones de dólares que le adeuda Nicaragua, en el marco de la Iniciativa para Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC).
“Más allá de los inconvenientes que ha presentado para el Gobierno sandinista la no capitalización de la ayuda iraní, de alguna manera en los círculos más íntimos del presidente Daniel Ortega se ha esparcido la sensación de que la cooperación iraní sería la segunda gran plataforma de acceso a recursos, que le daría a Ortega la posibilidad de prescindir de la cooperación de Estados Unidos y Europa, y con ello de los compromisos de transparencia y rendición de cuentas que conlleva trabajar con los fondos y condiciones de esos países”, se citan en otros fragmentos del estudio del centro especializado.