La suma de ciento tres mil córdobas fue sustraída de las oficinas centrales de la Dirección General de Ingresos (DGI), delegación Granada, por sujetos hasta ahora desconocidos.
Por ahora se encuentra detenido el celador del lugar, identificado como Hernán Castillo Tenorio, de 48 años, quien dijo que un sujeto le dio un refresco y luego de bebérselo perdió el conocimiento. Castillo tiene un año y medio de laborar para esta institución.
La denuncia fue interpuesta por Humberto José Brenes Aguilar, gerente de la sucursal en mención, este fin de semana, tras percatarse que había una puerta forzada en el interior del inmueble, mientras la puerta principal no presentaba señales de haber sido violentada.
El comisionado Denis Fonseca Bárcenas, jefe de Auxilio Judicial de la Policía en Granada, informó que el vigilante fue llevado al hospital por presunto consumo de alguna sustancia sicotrópica, por cuanto esperaran a que se recupere para ahondar en la investigación.
“Lo que tenemos es que Castillo Tenorio recibía la visita de un hombre que se dedicaba a ofrecerle crédito de ropa y esa amistad venía desde hace un mes, por lo que creemos que venía preparando el robo con otros elementos”, dijo.
El jefe policial dijo que el hecho se investiga en coordinación con un equipo de inteligencia a nivel nacional, pues consideran que siendo un sitio tan sensible como es la oficina de la Administración de Rentas, no podía permitirse la visita de personas desconocidas.
LAS VERSIONES
El vigilante es el único testigo con que cuentan las autoridades para la investigación del caso, según explicó el comisionado Fonseca, quien dijo no descartar que puedan surgir otras personas que hayan participado.
Las versiones dadas por el celador del lugar son que desde hacía un mes venía recibiendo la visita de un sujeto a quien no identificó y quien supuestamente se dedicaba a vender ropa.
Este mismo hombre frecuentaba el lugar sólo en horas de la noche y por esa razón se había convertido en una visita rutinaria que nunca relacionó con robo con fuerza. Según Castillo, el sujeto le daba ropa al crédito y la noche del 11 de septiembre llegó a las 7 p.m. con cuatro cervezas.
“En la conversación que tenían le ofreció un jugo de piña y luego de tomarlo se sintió mareado y perdió el conocimiento”, dice parte de la denuncia.
El robo fue descubierto por la mañana del viernes cuando los empleados llegaron al sitio y descubrieron que había una puerta forzada, y al revisar ya no estaba el dinero.