Bolivia y Venezuela expulsan a embajadores de EE.UU.
Los conflictos entre Bolivia, Venezuela y Estados Unidos se agudizaron ayer luego que Bolivia dio un plazo de tres días para que se vaya del país el embajador norteamericano, Philip Golbderg, a quien acusa de alentar la división en el país y apoyar a los opositores de las provincias de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca.
En respuesta, la Casa Blanca decidió expulsar al embajador boliviano, Gustavo Guzmán; y por la tarde, en solidaridad con Bolivia, Hugo Chávez corrió al embajador estadounidense Patrick Duddy.
El presidente Evo Morales había declarado non grato al embajador Golbderg desde el pasado miércoles. Y ayer, el canciller David Choquehuanca anunció que entregó la nota diplomática a Estados Unidos, de manera simultánea en La Paz y Washington, para dar cumplimiento a la decisión del Presidente.
A Golbderg Morales lo acusa de apoyar las protestas contra su gobierno dirigidas desde cinco de las nueve regiones de Bolivia, y que ayer tuvieron su punto más grave tras enfrentamientos entre partidarios de Morales y de la oposición, que dejaron al menos ocho muertos. Esto ocurrió en una región amazónica fronteriza con Brasil y fueron parte de la ola de violencia política que azota al país, informó el viceministro de Coordinación con Movimientos Sociales, Sacha Llorenti.
En una rueda de prensa, el funcionario no precisó el número de heridos en el choque, que, según emisoras locales reportaron, ascendían a 20.
El enfrentamiento fue en la madrugada de ayer, a 30 kilómetros de la ciudad de Cobija, capital de Pando, y a 610 kilómetros al norte de La Paz, cuando un grupo de campesinos fue interceptado por opositores en esa región liderada por el prefecto (gobernador) opositor Leopoldo Fernández.
Uno de los fallecidos es un funcionario de la Prefectura, según versiones de ambos bandos. Entre los muertos hay también campesinos.
GOBIERNO SIN CONTROL
Las protestas en Bolivia tienen más de dos semanas. Los opositores reclaman su autonomía y la entrega de los impuestos que Morales les ha quitado y que pertenecen a un impuesto a los hidrocarburos. Pero el Presidente, que fue ratificado en un referendo hace un mes con más del 60 por ciento de votos, dice que lo que quieren es darle un “golpe de Estado”.
Los opositores también protestan contra la realización de un referendo por la nueva Constitución, como pretende el Gobierno.
Las principales protestas se han ejecutado en Santa Cruz y Tarija, donde el miércoles se registraron enfrentamientos que dejaron 97 heridos; y el Gobierno perdió el control de otras 14 instituciones públicas y un aeropuerto.
Sin incluir los enfrentamientos de ayer, en el país se habían producido 147 heridos.
CHÁVEZ EN ESCENA
Casi al mismo tiempo que el canciller de Bolivia brindaba su informe en La Paz, en Washington, el Departamento de Estado comunicaba que se decidió expulsar al embajador boliviano, Gustavo Guzmán, por razones de reciprocidad.
“En respuesta a una acción injustificada y de acuerdo con la Convención de Viena, informamos al Gobierno de Bolivia en forma oficial sobre nuestra decisión de declarar persona non grata al embajador Gustavo Guzmán”, dijo el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack.
El propio McCormack había comentado que “la acción del presidente Morales es un grave error que ha dañado seriamente la relación bilateral”.
Por la tarde y tras esos anuncios y el recrudecimiento del conflicto en Bolivia, Chávez decidió expulsar al embajador Patrick Duddy y de paso ordenó el regreso del embajador venezolano en Estados Unidos.
APOYA LUCHA ARMADA
“Váyanse al carajo, yanquis de mierda, que aquí hay un pueblo digno”, gritó Chávez en un acto público.
Ayer mismo, Chávez dijo que si a Evo Morales, lo “derrocaran” o lo “mataran” le estarían “dando luz verde para apoyar cualquier movimiento armado en Bolivia”.
“Si la oligarquía y los pitiyanquis financiados por el imperio derrocaran algún Gobierno nuestro, tendríamos luz verde para iniciar operaciones de cualquier tipo para restituir el poder popular”, aseguró.
Según Chávez, “si tuviéramos que crear un Vietnam, dos Vietnam o tres Vietnam, aquí estamos dispuestos”.
Por su lado, el asesor de Asuntos Internacionales de la Presidencia brasileña, Marco Aurelio García, dijo ayer que Brasil y los otros países de Sudamérica “no tolerarán una ruptura del ordenamiento democrático” en Bolivia.
Según el colaborador del Presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, han tenido consultas entre varios gobiernos de la región y existe consenso en el sentido de que se aplicarán “medidas diplomáticas” en caso de que se intente un golpe de Estado en Bolivia.
Además de Chávez, dijo García, esa decisión la apoyan la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y Cristina Fernández, de Argentina.
“Se coincidió en que no será reconocido ningún gobierno o intento de gobierno que intente sustituir al que los bolivianos votaron”, dijo García.