Los demócratas y los republicanos se quitaron los guantes y comenzaron ayer la recta final de la campaña para las elecciones presidenciales en EE.UU., tras la clausura de la Convención Republicana la noche del jueves.
A 60 días para las elecciones del 4 de noviembre y, una vez clausuradas con éxito las convenciones de ambos partidos, tanto el demócrata Barack Obama como el republicano John McCain se consideran fortalecidos en sus candidaturas.
McCain, que la noche del jueves pronunció su discurso para aceptar su candidatura, ha salido inesperadamente reforzado de una reunión que comenzó con mal pie, oscurecida por el impacto del huracán Gustav en el sur de EE.UU. y las controversias con su compañera de fórmula, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin.
Estudios del Instituto Gallup, y otros indicadores, señalan que la ventaja de Obama, que el lunes era de ocho puntos, ayer se redujo a cuatro. Tiene 48 por ciento de la intención de votos, y McCain subió al 44.
EL EMPUJE DE PALIN
La selección de la novel Sarah Palin es una apuesta arriesgada (y más tras la sorpresa de que su hija de 17 años está embarazada, pese a no ser casada, lo cual se contradice con su conservadurismo), pero ciertos grupos republicanos creen que dará frutos.
Palin fue la auténtica estrella de la convención realizada en San Paul, Minesota, y encandiló a los presentes con un discurso en el que arremetió contra Obama. Se presentó como una madre normal que quiere derrotar a los poderes establecidos.
La gobernadora, antiabortista y favorable a las armas, se convirtió en una estrella. También captó la atención del público en general: 37 millones de personas vieron su discurso por televisión, apenas un millón menos que los que siguieron a Obama.
Los republicanos confían en que Palin sirva para cerrar la distancia que había entre los dos partidos en lo que a entusiasmo por sus candidatos se refiere. Hasta ahora, los demócratas, galvanizados por Obama, llevaban una clara ventaja.
Para tratar de aprovechar el impulso, McCain y Palin partieron anoche inmediatamente de St. Paul, donde se celebró la convención republicana, a Wisconsin, un Estado que se inclina por Obama y donde tienen previsto celebrar varios mítines. La gobernadora comenzará a participar en mítines ella sola la semana que viene.