La tormenta tropical Hanna, que hoy podría entrar al archipiélago de Las Bahamas, ocasionó al menos 136 muertos a su paso por Haití, mientras amenaza con intensificarse antes de llegar al sureste de EE.UU., donde podría impactar esta tarde.
Mientras, continúa latente el riesgo del huracán Ike, que avanza hacia el Caribe con categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de cinco.
El servicio de Protección Civil haitiano indicó ayer que estas víctimas fatales como consecuencia de Hanna, se suman a las 76 que dejó el ciclón Gustav la semana pasada. La mayoría de muertos por Hanna se cuentan en el departamento de Artibonite, Gonaives (al norte) y en varios puntos del sur y del oeste del país como la ciudad de Nippes.
Las cuentas del organismo corresponden sólo al número de cadáveres rescatados, por lo que la cifra real de muertos puede ser mucho mayor.
Aunque las lluvias han empezado a amainar y el Gobierno levantó ayer la alerta roja que decretó a principios de semana, varias ciudades continúan incomunicadas, lo que dificulta la entrega de la ayuda humanitaria, y miles de haitianos están sin energía eléctrica.
PANORAMA DESOLADOR
La situación más crítica se vive en los hacinados refugios, donde miles de haitianos se encuentran sin comida ni agua, como en Gonaives, donde 120 mil de sus 150 mil habitantes fueron afectados. El Senado de Haití, por esa razón, decretó estado de emergencia humanitaria en ese departamento.
“El panorama es desolador. En el camino a Gonaives hemos visto a personas durmiendo debajo de camiones. Han perdido todas sus cosas”, dijo ayer la portavoz de Cruz Roja, Marie Louis Belanger, desde las proximidades de la localidad.
MILES HAMBRIENTOS
Todos los caminos en Gonaives se han convertido en lagunas y las autoridades enviaban alimentos y otras provisiones a personas aisladas por las aguas.
En tanto, ayer, las Fuerzas de Paz de la ONU tuvieron que repeler un ataque de cientos de pobladores de Gonaives que pretendían saquear un almacén de alimentos. En esta ciudad miles de personas que buscaron refugio en los tejados, balcones y tierras altas llevan varios días sin comer y escasea el agua potable. Por las calles inundadas flotan los cadáveres hediondos de muchos animales domésticos.
A su vez, República Dominicana, seguía bajo alerta y sin energía eléctrica en gran parte de su territorio, donde no se registraron víctimas fatales, pero sí más de 11 mil evacuados, 55 comunidades aisladas y daños en 2 mil 316 viviendas.
Según el Centro Nacional de Huracanes, CNH, con sede en Miami, Hanna sigue con sus vientos máximos sostenidos de 100 kilómetros por hora y por eso se podría transformar en huracán.
“Probablemente tocará tierra hoy por la noche o el sábado en la mañana en la costa sureste de Estados Unidos”, dijo ayer el meteorólogo John Cangialosi.
IKE SIGUE SU RUTA
Entre tanto, el huracán Ike perdió algo de intensidad, al bajar la velocidad de sus vientos de 230 a 220 kilómetros por hora en su avance por aguas abiertas del centro del Atlántico, pero se espera que permanezca como un poderoso huracán durante los próximos días.
El CNH señaló que es “demasiado pronto para determinar qué territorios se verán eventualmente afectados” y advirtió que las Bahamas, las islas Turcas y Caicos y Florida deberían “vigilar el desarrollo del sistema meteorológico”. En las Carolinas (del Norte y del Sur), y Georgia, en EE.UU., se declararon en alerta por Hanna y Ike. La amenaza de la tormenta tropical Josephine ha disminuido, dijeron los expertos porque aún se encuentra lejos.