Mario José Moncada
Democracia, educación, empleos y seguridad social, así como pobreza y desigualdad social, son los cuatro principales retos que debe enfrentar Nicaragua para encarrilarse en la senda del crecimiento sostenido y el desarrollo.
Sin embargo, para impulsar iniciativas concretas en cada una de estas áreas, se necesita del consenso nacional.
El representantes del Gobierno como el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales admitió que “la ausencia de un verdadero modelo nacional, adoptado por amplios sectores de la sociedad nicaragüense, los insuficientes resultados de los modelos aplicados en nuestra historia patria, obligan a la adopción de un modelo de consenso para erradicar la pobreza y disminuir las desigualdades”.
Es una de las principales conclusiones de un panel de expertos que ayer participó en Managua en un diálogo sobre los principales retos identificados para Centroamérica, bajo la metodología costo-beneficio del Consenso de Copenhague, una iniciativa que apuesta a fijar las prioridades para el desarrollo.
“Hay que darles prioridad (por los limitados recursos que cada país pueda tener) a las posibles soluciones de los retos”, subrayó Bjorn Lomborg, fundador del Consenso de Copenhague.
Académicos como Arturo Condo, rector del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae); representantes de organismos internacionales como Florencia Castro, economista del Banco Mundial (BM); coincidieron en que para poder enfrentar los cuatro retos identificados para el país, se necesita del consenso.
Refirió que entre el 2002 y el 2006 la economía de Nicaragua creció 3.2 por ciento promedio anual. Nicaragua cerró el 2007 con un ingreso per capita de 1,023 dólares. En Estados Unidos alcanza los 45 mil dólares.