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Violencia en Argentina por cancelación de servicio ferroviario
AFP
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BUENOS AIRES.- Centenares de pasajeros enfurecidos por la cancelación el jueves del servicio de una línea de ferrocarril que conecta la periferia oeste con la capital argentina quemaron cuatro vagones y una máquina expendedora de boletos, y apedrearon oficinas de la empresa concesionaria.

Los incidentes comenzaron cuando una formación que viajaba hacia la terminal de Once, en Buenos Aires, quedó varada por una falla técnica cerca de la estación Castelar (periferia oeste), lo que derivó en virulentas protestas por parte de cientos de pasajeros que se dirigían a su trabajo.

Los pasajeros apedrearon las oficinas de la concesionaria Trenes de Buenos Aires (TBA) en Castelar, y bloquearon las vías del ferrocarril para impedir el paso de las formaciones en sentido contrario, hacia el oeste de la periferia.

En una estación vecina, pasajeros indignados incendiaron al menos cuatro vagones y una máquina expendedora de boletos, pero las llamas fueron contenidas por varias dotaciones de bomberos, que llegaron al lugar en medio de una situación de tensión, con cientos de pasajeros, incluso niños, protestando en torno al dantesco incendio.

El ministro del Interior, Florencio Randazzo, responsabilizó por los desmanes a infiltrados de agrupaciones políticas de la izquierda radicalizada.

"No contribuye que un grupo de inadaptados y de infiltrados, gente del grupo Quebracho, del Partido Obrero (PO, trotskista), prendan fuego los vagones", afirmó el ministro.

El jefe de la Policía de la provincia de Buenos Aires, Daniel Salcedo, aseguró que "se ve en fotos y filmaciones que las personas que atacaban los trenes estaban encapuchados y con mochilas", al desestimar una protesta espontánea.

La furia de los pasajeros se extendió por más de una hora, hasta que un centenar de efectivos policiales, con cascos y escudos, forzaron el despeje de las vías, y dispersaron a los manifestantes con gases y balas de goma. Cinco personas fueron detenidas, según una fuente policial.

"La gente comenzó a impacientarse, porque estuvimos más de una hora detenidos y el tren no salía. No había ningún tipo de respuesta por parte de la empresa", dijo una pasajera.

El vocero de TBA, Gustavo Gago, admitió que "el servicio está saturado" pero se quejó por la reacción de los pasajeros, a quienes acusó de falta de tolerancia con la empresa, que viene siendo blanco de reiteradas quejas de usuarios por las malas condiciones en que deben viajar a diario.

Las líneas ferroviarias están en manos privadas desde los años 90, pero reciben millonarios subsidios del Estado.

En 2005, la cancelación de un servicio en Haedo (periferia oeste), cerca de Castelar, originó graves incidentes que terminaron con 21 heridos, 87 detenidos y la estación y quince vagones eléctricos incendiados.

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