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En defensa de Ernesto Cardenal
Addis Esparta Díaz
La autora es doctora en Filología y máster en Ciencias de la Educación
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El mayor atentado de un gobierno autoritario y antidemocrático es ir contra la cultura de un pueblo, representada por una figura emblemática dada su meritoria labor literaria y artística: hablo del asedio contra Ernesto Cardenal, conocido y denunciado a nivel nacional, lo mismo que por la comunidad de intelectuales y escritores del mundo. La primera impresión grata que tuve de Ernesto Cardenal fue el estímulo que recibí de su persona, durante su visita a la Biblioteca Iberoamericana de Berlín, donde lo conocí y me animó para que concluyera mi tesis de doctorado sobre el gran escritor leonés, metafísico de corazón, Alfonso Cortés. Sus palabras fueron: “La felicito, Cortés ha sido poco estudiado, es necesario que investigue todos los escritos sobre este poeta, que estoy seguro encontrará en esta biblioteca”. Cabe aquí recordar la admiración y el gran aprecio del pueblo alemán hacia Cardenal, igual que si se tratara de un García Márquez o un Carlos Fuentes.

A ello se añade el honor de escucharlo en la Jornada Dariana de la UNAN-Managua, declamando sus poemas, invitado en ese entonces por el poeta Pablo Centeno o bien en el Centro Nacional de Escritores, en donde compartió su quehacer revolucionario y artístico, sorprendiendo a estudiantes de la Facultad de Humanidades por su dominio en temas de escultura y literatura, lo mismo que por su entrega sincera a la revolución de los años ochenta, por sus sólidos ideales sandinistas que lo llevaron a fundar el movimiento artístico en Solentiname. Y si se trata de hablar de su sensibilidad de artista y empatía con los estudiantes de Filología y Comunicación, él lo demostró al desprenderse de una de sus cotizadas esculturas imbuido de un deseo de llevar su arte al público joven. Hoy, este valioso obsequio forma parte del patrimonio cultural de la UNAN-Managua, en especial del Departamento de Español.

Debo agregar también que, como investigadora del ecopoema, Cardenal es indudablemente uno de los mayores poetas con una clara conciencia ambiental, interesado por las condiciones globales del planeta, de tal manera que la lectura de su obra Cántico cósmico es singularmente ecológica o como dice Boff una relación de “intimidad entre el ser humano, el espíritu, el cuerpo y la interioridad”. Y no sólo esto, sino que sus versos presentan una influencia intertextual de la teoría Gaia del inglés James Lovelock, cuya visión es que la Tierra es un todo viviente, un organismo vivo. Dicha hipótesis es recreada estéticamente por Cardenal, en tanto el verdadero compromiso de un literato para vivir en armonía con el ambiente es su respeto por el planeta azul. Esto dimensiona la calidad de su poesía, en tanto describe Nicaragua, sus paisajes y el impacto potencial para los humanos, cuya responsabilidad es cuidar y amar lo que todavía nos queda como referente: lagos, ríos y bosques.

Lamento que nuestro país, al que amamos, se subsuma en una sociedad postmoderna de falsas utopías revolucionarias, de desintegración y maniqueísmo de los poderes políticos, de un exacerbado nihilismo, lo mismo que de una total carencia de valores; un panorama desolador para los que deseamos se construya una verdadera democracia articulada a conciencias críticas que no sean pisoteadas por voluntarismos y patriarcalismos trasnochados.

Insto a los estudiantes de turismo sostenible, lengua y literatura, filólogos, comunicadores sociales, sociólogos, antropólogos y discentes de diplomacia y ciencias políticas de las universidades públicas y privadas, para que armados de un alto sentido crítico y humanista se pronuncien en defensa del gran fundador del exteriorismo, nuestro compatriota Ernesto Cardenal. Igualmente el llamado para los profesores de las carreras antes mencionadas, para que asuman una actitud beligerante, tal como expresa Celia Hart, refiriéndose al poeta: “Su investidura merece mucha más consideración y reverencia”. Finalizo con las palabras del nobel de literatura José Saramago, en su mensaje a la comunidad internacional que debemos expresar “nuestra solidaridad con Ernesto Cardenal y con el derecho del pueblo nicaragüense a vivir libre de miedo y represión”.

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