El sueño de un asalariado medio, de comprar una casa decente, con una prima accesible y tasas no onerosas a plazos aceptables, continuará sin materializarse mientras la banca nicaragüense no apoye el proyecto de Ley de Vivienda Digna que se debate en la Comisión de Infraestructura de la Asamblea Nacional.
En una reunión con la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (Siboif), la Cámara de Urbanizadores y el Instituto Nicaragüense de la Vivienda Urbana y Rural (Invur), la Comisión logró que las tasas en los préstamos para viviendas de carácter social, de entre 36 y 60 metros cuadrados, se redujera en un uno por ciento, lejos del objetivo, debido a la ausencia de los bancos.
Eliseo Núñez, presidente de la Comisión, dijo que el objetivo del proyecto es que los trabajadores con bajas retribuciones puedan comprar una vivienda digna con el cinco por ciento y no el 15 por ciento de prima, tasas de interés menores al seis por ciento y no superiores al 28 por ciento, con plazos de 25 años y no de 15 años.
Los costos elevados son los promedios de una casa comprada por medio de un banco.
Núñez afirmó que, ante la negativa bancaria, la Comisión tendrá que citar a cada banco uno por uno, para avanzar.
El superintendente Víctor Urcuyo dijo que hay organismos internacionales que podrían financiar la construcción de casas, pero coincidió en que los bancos nacionales tendrían que poner financiamiento.
Para promover este proyecto de ley, la Comisión ha propuesto financiar las viviendas a través de créditos fiscales.
El déficit de viviendas en Nicaragua es de 700 mil unidades. El otro problema oculto es que, a pesar de que el índice de pobreza oficial se ubica en el 48 por ciento, son mucho más los que no pueden acceder al sistema crediticio nacional para construir una casa, por lo que sus edificaciones son precarias o inseguras.